Hotel Rwanda

Recién terminada de ver la película Hotel Rwanda, sigue mi corazón ahogado en tristeza contemplando el camino q sigue el ser humano para un fin que ni el conoce, siendo simplemente atesorar más y más riquezas, cerrando los ojos para una codicia ilimitada. La temática central de la película  es el conflicto entre tusis y hutus que nació durante las primeras épocas colonizadoras del hombre blanco, pues éstos acentuaron sus diferencias, al privilegiar lso colonos a la minoría tutsi. No hay palabras para expresar la vergüenza que se siente mientras el mundo occidental lleno de comodidades se limita a girar la cabeza pues su única preocupación es poseer más y más caprichos, sin querer ver el vacío inmortalizado interior pues vendida la moral, ensalzada la traición y sepultado el honor, únicamente queda corrupción que ya ni tan siquiera se intenta encubrir, es de todos sabido. No sé si es que últimamente estoy más sensible (la navidad por mucho mensaje de paz y amor nos torna nostálgicos y la falta de Sol deprime), pero varias escenas me han desgarrado el alma por la impotencia de saber que nada puede hacerse por ahora, ya que como reza la frase: El mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños. Confío en que en un futuro, y nada ni nadie desvanecerá en mí esa esperanza, occidente cambie como hace actualmente poco a poco con pequeños actos, pequeñas semillas plantadas en un aparente desierto.

Adjunto un texto no directamente relacionado con la película pero sí con un mensaje parejo, extraído hace ya casi dos años de la revista El semanal, titulándose “Tumbando testigos“:

Para bajar desde Guéckédou, la ciudad en la que hemos reconstruido 400 casas destruidas por la guerra, hasta el campo de refugiados de Lainé, tengo que recorrer de parte a parte la selva de Guinea. Te resina el alma. Donde hace menos de un siglo la arboleda apenas acogía claros hoy se extiende una desolación de palmeras distanciadas y malezas. Sólo permanecen como boyas de espesura los montes de Ziama y los bosques sagrados de los pueblos. Desde el norte es difícil comprender lo que para esta gente supone el bosque sagrado: en él moran sus dioses, en él descansan los más sabios de entre sus ancestros, hasta él acuden los jóvenes año con año para realizar la Iniciación. Es algo así como la Biblioteca Nacional de cada aldea.

Aquí no hay industria alguna. Los campesinos rebañan la tierra que se empobrece, carecen de salarios, malviven. Por eso, cuando hace unos meses vimos que estaban levantando lo que parecía una fábrica junto a la carretera fue como si al fin hubieran llamado al cerrajero para desatrancar el porvenir. Puestos de trabajo, sueldos dignos, seguridad social. Hasta que comprendimos lo que era: una inmensa serrería. Madereros chinos secundados por la esposa del dictador habían recibido autorización para afeitar las últimas sobras de selva. Escupiendo a la faz de estas etnias llamaron a la empresa Foret Forte, la selva fuerte. Y comenzaron a talar. Pronto acudieron a las aldeas para comprar los bosques sagrados. Les prometieron que construirían escuelas a cambio de doblegar los árboles, y los ancianos, compelidos a escoger entre su corazón y el futuro de sus nietos, entregaron su corazón a las sierras eléctricas. No creo que jamás hagan los colegios, pero ya he visto pasar camiones y camiones cargados de troncos colosales que muestran sus anillos como viudos de sus raíces. Los chinos envían los leños serrados a Conakry y allí los venden. ¿A que no adivinas adonde acaba esa madera? En el mismo lugar donde terminan los diamantes que descuartizaron Sierra Leona, los minerales que mataron tres millones de seres humanos en el Congo, y el petróleo: en los países civilizados, en tu casa y en la mía. Gracias a ellos podemos comprar más, más bonito y más barato. Guinea Conakry 26 de Febrero de 2004

 

 

Por desgracia hay demasiadas verdades encubiertas en este tipo de conflictos a nivel internacional, aunque como siempre los peor parados en las guerras de hoy no son los que batallan sino los que intentan sobrevivir en las ya de por sí inmisericordes condiciones de su vida. Adjunto aquí un enlace para algún interesad@ en el problema de estas dos etnias: http://www.ub.es/conflictes/conflictes/paisos/rwanda/rw_sint.ht

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