La pobreza

Los nadies

Eduardo Galeano

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan

los nadies con salir de pobres, que algún mágico día

llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros

la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni

hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo

la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y

aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el

pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la

crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Menos mal que los ideales son a prueba de balas.

 

La pobreza genera tensiones, conflictos y da lugar a violencia tanto en el ámbito rural como en el urbano. Los pueblos indígenas siguen esperando soluciones para sus problemas, o ya se saben olvidados y despreciados. Todo es cuestión de dinero, dinero que no llega y se va.

El peor crimen es la muerte de la Esperanza, la muerte de todos los derechos que nos restan, sobretodo del derecho de los jóvenes a creer en un futuro, futuro que palpita con un pulso débil esperando un soplo que lo reviva, que el aire gire cual tornado siendo viento que permita el cambio, las transnacionales se achiquen, los cultivos subvencionados repartan sus riquezas permitiendo que aquellos de países alejados reciban lo que merecen y vendan lo que producen para vivir. EEUU dejará de opinar por el mundo entero, más exactamente sus grandes empresas que con su mano invisible roban derechos nacientes abortados por el imperio. Engañados con negrura en sus rostros, negrura de miseria que no se marcha.

Artículo Los valores sin precio de Eduardo Galeano:

En estos días están ocurriendo, en muchos países a la vez, numerosas manifestaciones populares contra la vocación guerrera de los amos del planeta. En las calles de muchas ciudades, esas manifestaciones dan testimonio de otro mundo posible. El mundo tal cual es transpira violencia por todos los poros y está sometido a una cultura militar que enseña a matar y a mentir.

El escritor John Reed comprobó, en 1917, que «las guerras crucifican la verdad». Muchos años después, otro compatriota, el presidente Bush Padre, que había desatado la primera guerra contra Irak con el noble propósito de liberar a Kuwait, publicó sus memorias. En ellas confiesa que los Estados Unidos habían bombardeado Irak porque no se podía permitir «que un poder regional hostil tuviera de rehén buena parte del suministro mundial de petróleo». Quizá, quien sabe, alguna vez el presidente Bush Hijo publicará una fe de erratas sobre su propia guerra contra Irak. Donde dice: «Cruzada del Bien contra el Mal», debe leerse: «Petróleo, petróleo y petróleo».

Más de una fe de erratas será necesaria. Por ejemplo, habrá que aclarar que donde dice: «Comunidad internacional», debe leerse: «Jefes guerreros y grandes banqueros». ¿Cuántos son los arcángeles de la paz que nos defienden de los demonios de la guerra? Cinco. Los cinco países que tienen derecho de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Y esos custodios de la paz son, además, los principales fabricantes de armas. En buenas manos estamos.

¿Y cuántos son los dueños de la democracia? Los pueblos votan, pero los banqueros vetan. Una monarquía de triple corona reina sobre el mundo. Cinco países toman las decisiones en el Fondo Monetario Internacional. En el Banco Mundial, mandan siete. En la Organización Mundial de Comercio, todos los países tienen derecho de voto, pero jamás se vota. Estas organizaciones, que gobiernan el mundo, merecen nuestra gratitud: ellas ahogan a nuestros países, pero después nos venden salvavidas de plomo.

En 1995, la American Psychiatric Association publicó un informe sobre la patología criminal. ¿Cuál es, según los expertos, el rasgo más típico de los delincuentes habituales? La inclinación a la mentira. Y uno se pregunta: ¿No es éste el más perfecto identikit del poder universal? ¿Qué debe leerse, por ejemplo, donde dice: «libertad de trabajo»? Debe leerse: derecho de los empresarios a arrojar al tacho de la basura dos siglos de conquistas obreras. Se trabaja el doble a cambio de la mitad: horarios de goma, salarios enanos, despidos libres, y que Dios se ocupe de los accidentes, las enfermedades y la vejez. Las principales empresas multinacionales, Wal-Mart y McDonald’s, prohíben expresamente los sindicatos. Quien se afilia un sindicato pierde su empleo en el acto. En el mundo de hoy, que castiga la honestidad y recompensa la falta de escrúpulos, el trabajo es objeto de desprecio. El poder se disfraza de destino, dice ser eterno, y mucha gente se baja de la esperanza como si fuera un caballo cansado. Por eso la elección de Lula a la presidencia del Brasil va mucho más allá de las fronteras de este país: la victoria de un obrero sindicalista, que encarna la dignidad del trabajo, ayuda a difundir las vitaminas que todos necesitamos contra la peste de la desesperanza.

Para que no se diga que en Porto Alegre nos reunimos los contreras y resentidos de siempre, aclaremos que en algo estamos de acuerdo con los más altos dirigentes del mundo: también nosotros somos enemigos del terrorismo. Estamos contra el terrorismo en todas sus formas. Podríamos proponer a Davos una plataforma común. Y acciones comunes para capturar a los terroristas, que empezarían por la pegatina, en todas las paredes del planeta, de carteles que digan Wanted:

Se busca a los mercaderes de armas, que necesitan la guerra como los fabricantes de abrigos necesitan el frío.

Se busca a la banda internacional que secuestra países y jamás devuelve a sus cautivos, aunque cobra rescates multimillonarios que el lenguaje del hampa llama servicios de deuda.

Se busca a los delincuentes que en escala planetaria roban comida, estrangulan salarios y asesinan empleos.

Se busca a los violadores de la tierra, a los envenenadores del agua y a los ladrones de bosques.

Y también se busca a los fanáticos de la religión del consumo, que han desatado la guerra química contra el aire y el clima de este mundo.

El poder identifica valor y precio. Dime cuánto pagan por ti, y te diré cuánto vales. Pero hay valores que están más allá de cualquier cotización. No hay quien los compre, porque no están en venta. Están fuera del mercado, y por eso han sobrevivido.

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6 respuestas a La pobreza

  1. María José dijo:

     
    Es precioso. D

  2. María José dijo:

     
    (perdona, se me ha cortado ¬¬)
    Dime, ¿de quién es el poema? Una vez lo leí (recortado, por supuesto) como introducción a un libro turístico sobre artesanías colombianas. Hacía parecer todo ideal, rural, vendible. Ahora, así, entero, abofetea la cara con su verdad mutilada y manipulada. Qué vergüenza no haberlo sabido…
    Gracias por comentar en mi space.

  3. Zaratustra dijo:

    Magnífico texto Helena! Y como tu bien dices nos quitarán muchas cosas…hasta dejarnos casi con lo puesto…nos quitaron todo lo superfluo y también hasta lo necesario,pero hay cosas que no podrán quitarnos…no son materiales…
    jamás nos podrán arrebatar la ESPERANZA en un mundo mejor, el anhelo de una vida feliz en que todos podamos vivir en Paz,ellos también…ellos los que nos oprimen y quieren matar nuestras ilusiones…
    Besos.
    Zaratustra

  4. Helena dijo:

    Emperatriz de Belsan (¿me podrías explicar de donde has sacado el nombre?) el poema es del periodista uruguayo Eduardo Galeano que lleva décadas reclamando los derechos de los países del Sur, sobre todo de latinoamérica escribiendo varios libros de protesta remarcando la violación de las libertades y desigualdades; se puede decir que es admirable por los años que lleva de compromiso sin caer del caballo de la esperanza como él dice. Tb escribe cuentos para adultos con claras alusiones a leyendas de las culturas de todos los países y otros basados en hechos reales. Saludos! Un placer pasarme por tu espacio del que por cierto me encantaron las frases, sobre todo als de la profesora y de tu padre.

  5. David dijo:

    Tambien podemos poner carteles de busqueda para encontrar a los que predican la ignorancia, los que fabrican "valores" a transmitir via television. Los otros días veía un programa de historia argentina (se llama "Algo habrán hecho") y sentí una verguenza terrible. Por ejemplo, Sarmiento (el padre de las escuelas) era un asesino. Pero eso no te lo enseñan en el colegio… Porque mando a matar a gauchos (o criollos, son la mezcla de sangre española y aborigen propia de Argentina). Mando a matar al presidente de Paraguay, tildándolo de dictador y no se que mas, diciendo que iba a llevar "la civilización". Paraguay en ese momento tenía ´telégrafos, ferrocarriles y una industria del acero en crecimiento. Es decir, Paraguay estaba desculturizada e incivilizada. Fueron las tropas, mataron al presidente (que luchó como un soldado más, que noble saber que hubo alguien así aunque no fuera dirigente de mi país). El resultado: Paraguay "civilizado" , sin industria propia, teniendo que empezar a dedicarse a la produccion de materias primas, como el resto de america latina… Otro dato: En esa guerra contra Paraguay, Argentina hizo una alianza con Brasil (fijate en un mapa y mira donde queda Paraguay).
    Bueno, me fui hablando de la indignación. Un saludoooo.

  6. Marta dijo:

    Mi padre colgó en el salón de nuestra casa un cartel enmarcado con ese texto. Es muy ¿bonito? Creo que esa no es la palabra… ¿Conmovedor?

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