La deuda ecológica ¿Quién debe a quién?

Este libro nos abre una puerta para poder comprender la desigualdad Norte-Sur por la falta de reconocimiento y responsabilidad de una Deuda ecológica contraída por los países occidentales con los países no industrializados, en contraposición con la Deuda externa tan reclamada por los bancos internacionales con sus sedes en EE.UU. y Europa, es decir representante de los países ricos y expoliadores. La Deuda ecológica en el idioma monetario de estos grandes prestamistas que siempre buscan un apreciable beneficio (sustancioso) sería la deuda adquirida por los daños ambientales y sociales ocasionados por la exportación, valorada en dinero, en ocasiones difícil de establecer pues no todo daño causado es retroactivo o reversible, hay irreversibles como la pérdida de biodiversidad y de vidas humanas. Son reversibles la biopiratería o apropiación intelectual de los conocimientos relacionados con las semillas agrícolas y uso de plantas medicinales sobre las cuales los laboratorios exigen derechos de autor como si al vida fuera una creación única de las industrias, sin dar nada a cambio a las poblaciones locales que una vez patentada la semilla dejan de poderla vender en el mercado, perdiendo su medio de subsistencia. Esa riqueza biológica de la que son guardianas las poblaciones indígenas se le debería asignar un valor, que las empresas interesadas tendrían que pagar para poder apropiarse, basándose su legitimidad en que pertenece a estas culturas que han desarrollado y conservado ese saber durante cientos de años. No tan reversible es la destrucción de los bosques tropicales, las externalidades causadas por las empresas mineras y petroleras, o pasivos ambientales que sin compensación de ningún tipo contaminan las aguas y la tierra, llevándose sus nutrientes, dejando a los indígenas con una tierra despoblada y sin medios para reparar el daño, cuando debería ser obligatorio evaluar el coste para restituir la zonas, consiguiéndose así además que previnieran ese impacto. Por último reclamar la deuda del carbono, más exactamente una justicia distributiva en cuanto los derechos de emisiones de gases contaminantes que incluye una justicia ambiental en la que los países ricos tienen una responsabilidad histórica debiendo involucrarse como consecuencia más intensamente en la lucha contra el cambio climático. Finalmente el pago del daño que supone la exportación de residuos tóxicos de los países industrializados a los que no tienen normativas sobre la salud ambiental y social.

Es una crisis ecológica ante la cual las políticas para enfrentarla sólo quedan en discursos y promesas falsas, vacuas. Esta crisis es causada principalmente por el sistema económico actual que expolia recursos a una velocidad no pareja a la velocidad de regeneración de la naturaleza. El impacto ambiental y daño a terceros que no reciben recompensa o muy exigua tras la trasgresión recibe el nombre de externalidades, algo así como efectos colaterales según el sistema capitalista económico, aunque más bien son una consecuencia central del sistema. No es la magnitud del impacto ambiental lo más relevante, sino saber sobre quién recae la responsabilidad, pues pese lo que se nos hace creer no son los países pobres los principales actores, pues os pregunto ¿Quién es más culpable? el gobernante corrupto o las empresas corruptoras que eligen quién ha de dirigir esos países con sus campañas? Las petroleras no permitirían fácilmente que se les privara o prohibiera extraer petroleo por muchas externalidades que puedan provocar. Para los indios U’wa y otras tribus esas perforaciones son una violación del cuerpo sagrado de la Madre Tierra, la pérdida de su futuro, es como si los mataran a ellos mismos. Texaco y otras empresas como Elf, Repsol basta con compensarles económicamente. Las causas de todo esto hay que indagarlas en la aparente asepsia y pulcritud de los países industrializados y su consumo desmesurado.

La Deuda ecológica se explica como esa contribución desigual a la crisis ambiental global donde el Sur padece las peores consecuencias, desde el cambio climático hasta el deterioramiento de los suelos y ser el lugar de abocamiento de los residuos tóxicos de las grandes industrias. Es gracias al Sur que Europa y E.U.A. progresaron tanto y es el momento de hacer justicia, justicia ambiental e histórica, pues el perjuicio social es invaluable, quién sabe lo que cuesta una vida, tan difícil como recobrar la biodiversidad, purificar la atmósfera o descontaminar un río.

En definitiva esta deuda ecológica pone en entredicho la legitimidad de exigir la deuda externa mientras se ignoren el resto de deudas existentes. Es un mecanismo de lucha contra la pobreza y en consecuencia del impacto ambiental, ambos muy unidos como un Todo, como los conflictos que esta misma pobreza genera.

 

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4 respuestas a La deuda ecológica ¿Quién debe a quién?

  1. Alejandro dijo:

    Hum, esto me ha recordado a la novela "El quinto día" de Frank Schätzing. Te la recomiendo, está muy bien

  2. David dijo:

    Vaya Helena, te veo motivada con el asunto, espero q el trabajo y exposición te fueran o te vayan bien. Esta claró q concienciada estás con todo esto. Suerte!!!!!!

  3. Miri dijo:

    Bueno, no sé de quién es la culpa. Supongo que un poco de todos. Las empresas lo que pretenden es obtener beneficios, está claro. Pero los políticos corruptos son quienes deberían mantenerse firmes y no ceder a chantajes. Lo que pasa es que ellos sacan mucho bocado. Además, ten en cuenta que los partidos están en el gobierno 4 años. Si ahora explotan todos los recursos al máximo y eso trae mucho beneficio económico, en las siguientes elecciones les votarán. Si dentro de dos generaciones no queda nada…. ¡No importa! Probablemente ese partido ya no existirá.
    No hace falta que te vayas tan lejos. Dentro de nuestro país tenemos el colonialismo británico llenando de cemento y de resorts con campos de golf todo el litoral español. Y lo mejor de todo es que parece ser que las poblaciones costeras están encantadas con tanto "desarrollo" y "prosperidad" presente, que hipoteca su futuro. Porque de aquí a 10 años es posible que tengan que ver que esas urbanizaciones, que ya fueron vendidas hace mucho y ahora sólo provocan gasto público, no producen más dinero y consumen toda el agua que necesitarían para sus campos.
    Por último, me gustaría resaltar que, si hoy necesitamos con tanta urgencia las masas boscosas del Sur para absorber Carbono, es porque nosotros talamos en su día las del Norte. Los brasileños tienen un coste de oportunidad alto por mantener la selva amazónica en su estado. Si la explotaran probablemente el país se desarrollaría más económicamente. Y si no lo hacen es… por la presión internacional. Bien podrían chantajearnos: si queréis que conservemos este bosque, pagadnos el dinero que estamos perdiendo por no explotarlo de formas más insostenibles. Porque vosotros deforestásteis hace mucho vuestros bosques y nosotros no tuvimos la potestad de decidir. ¿Sí o no? Quien quiere conservar la selva somos nosotros, no ellos. Pues entonces deberíamos ser nosotros quien asumiera el coste.
    Pero bueno, esto es una postura, como hay otras. Ellos están decidiendo cambiar el capital natural por el capital económico. Porque lo que buscan es rendimiento económico. Pero  ¿Es que nosotros no buscamos lo mismo?
    Creo que tengo artículos y cosillas que te pueden interesar, sobre muchos de estos temas. Mi mail es europa_1982@hotmail.com, si te interesa que te los envíe.
    Saludos ambientales,
    Miri
     
    P.D: Si te interesan estas cosas, léete "Introducción a la economía ecológica" de J.Martínez Alier. Habla mucho de estas cosas.

  4. Helena dijo:

    Miriam discrepo en varias cosas contigo, mi opinión es que el goberante corrupto si ha sido colocado por las propias transnacionales más poderosas, cómo se va a negar?. Precisamente los eligen si son unos despotas y con buena labia para el pueblo, si te fijas rara vez llega alguien integro al poder y es por esa mano invisible que hay detrás, con muchas veces armas en mano. Esto lo leí en un libro titulado El sutil poder de las transnacionales, el cual mostraba todo el montaje y mentiras que nos envuelven.Estoy de acuerdo en que la tierra amazónica es de su pobladores, de todas las etnias brasileñas, colombianas y demás países pero no es de los oligarcas que se proclamaron como dueños desde antiguo, se hicieron dueños de ella y esclavizaron a todo aquel que quería cultivarla de manera equilibrada. El beneficio económico será a corto plazo si la usan para producir soja u otras plantas que absorben los pocos nutrientes que quedan en una selva una vez se talan los árboles. Después esos poderosos tran su ganado vacuno para vender la carne a países del Norte y la tierra queda tan yerma que semeja más un desierto. No sería más lógico como ya pensó mientras vivía Chico Mendes aprovechar los árboles como la Hevea brasilensis, castaños, así como investigación sobre plantas medicinales que los indígenas ya conocen, pagándoles por su conocimientos y equitativamente por sus cultivos. De que les sirve talar la selva si en 3 años no habrá nada y la renta irá toda a los más ricos. Bueno, todo son opiniones. Saludos!

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