La biopiratería en África

El biopirata : Monsanto, la Pioneer Hi-Breed, AgrEvo, Delta and Pine Land, Novartis,DuPont, ….

Elemento biopirateado: Plantas silvestres varias

El entorno:
África padece un sinfín de problemas. Enfrenta índices de deuda externa paralizantes, cercanos a los US$ 230 mil millones, cuyo servicio asciende al doble del gasto combinado en educación y salud. El desempeño económico de la mayoría de los países africanos se caracteriza por el estancamiento o la recesión. Las estadísticas de África subsahariana son particularmente desoladoras. Actualmente casi el 76% de su población vive con menos de dos dólares por día, y el número de personas viviendo en la pobreza va en aumento (1). Además, el continente enfrenta los índices de VIH/SIDA más altos del mundo, con niveles que alcanzan casi el triple del promedio mundial.

Comercio de biodiversidad

El comercio de biodiversidad constituye una parte importante de la visión de África globalizada. En los últimos siglos África ha provisto al resto del mundo una cantidad enorme de sus recursos naturales, pero la gama de recursos y las formas en que se utilizan ahora ha aumentado muchísimo.

En la década pasada el interés por el uso comercial de las especies silvestres y los recursos genéticos se multiplicó en una escala sin precedentes. La bioprospección –la exploración de la biodiversidad en busca de recursos genéticos y bioquímicos valiosos—es un negocio en expansión acelerada. En particular las nuevas técnicas de ingeniería genética, que permiten trasladar genes y material genético de un organismo a otro, han generado nuevos usos -algunos previamente inconcebibles- para los recursos genéticos. Los bioprospectores ahora buscan características genéticas interesantes para implantárselas a otras especies, y es tan intenso el ritmo que ha adquirido esta actividad, que la bioprospección genética evoca a la "fiebre del oro". La industria de la medicina botánica o natural también está creciendo rápidamente e impulsando la explotación de la biodiversidad. Se estima que los medicamentos derivados de productos naturales contribuyeron alrededor de US$ 120 mil millones en 1997, equivalentes al 40% de las ventas mundiales de farmacéuticos, mientras que el comercio mundial de materias primas botánicas en el mismo año totalizó alrededor de US$ 8 mil millones (2).

¿Cómo puede África beneficiarse de estos procesos? África alberga el 25% de la biodiversidad mundial, y se estima que el valor total aproximado de todos los productos derivados de los recursos genéticos del mundo asciende a sumas entre los US$ 500 y 800 mil millones anuales (3). Es evidente que África constituye una veta rica y rentable de materias primas y conocimientos para el desarrollo de nuevas medicinas, alimentos, cosméticos y otros productos de la biodiversidad. Sin embargo, mientras que, históricamente, las potencias coloniales recibieron importantes ventajas y ganancias económicas por la utilización de esos recursos, la región africana en su conjunto obtuvo muy pocos beneficios de su comercialización. Muchos sostienen que la situación actual es equiparable.

Sin embargo, si se comparan las disposiciones del Convenio sobre Diversidad Biológica y las de los acuerdos de la OMC, resultan evidentes algunas contradicciones y conflictos inquietantes de prioridad que se están haciendo cada vez más explícitos en África y en otras partes, con respecto al uso sustentable y equitativo de la biodiversidad, por una parte, y las premisas del mercado global por la otra. África, la India y otros han planteado su preocupación por esas contradicciones entre el CDB y la OMC, en particular en el caso concreto del Acuerdo TRIPS. Básicamente, las prioridades de los dos organismos están en conflicto: simplemente no es compatible para las naciones dedicar sus esfuerzos a conservar, compartir y desarrollar de modo sustentable la biodiversidad, y al mismo tiempo adherir a toda costa a una agenda de prioridades comerciales orientada y dirigida por las empresas.

¿Quién actúa en África?

Las empresas multinacionales son los actores más poderosos de la economía mundial y hoy se están apoderando de la biodiversidad de África a un ritmo sin precedentes. En su ayuda acude un régimen mundial de comercio que les garantiza acceso facilitado a los mercados, y la piratería legalizada del conocimiento indígena y la biodiversidad a través de los derechos de propiedad intelectual (DPIs). La influencia y dimensión de las empresas crece a medida que los gigantescos complejos agroquímicos, de semillas y farmacéuticos convergen mediante compras, fusiones y asociaciones múltiples. Esta tendencia se ha acelerado a causa de las grandes inversiones en biotecnologías, y la concesión de patentes sobre organismos vivos y las presiones consiguientes para la comercialización de nuevos productos. Apenas un puñado de ‘gigantes’ de la ingeniería genética –Aventis, DuPont, Monsanto, AstraZeneca y Novartis— dominan hoy el mercado. AstraZeneca y Novartis ya anunciaron su fusión para formar Syngenta, convirtiéndose en la agroindustria más grande del mundo, con el 23% del mercado. Conjuntamente, estos ‘gigantes’ acaparan casi dos tercios del mercado mundial de plaguicidas valorado en US$ 31 mil millones, casi una cuarta parte del mercado de semillas comerciales estimado en US$ 30 mil millones, prácticamente todo el mercado de semillas modificadas mediante ingeniería genética y, para completar, se hallan en un proceso de fusión creciente con la industria farmacéutica, cuyo valor total de ventas asciende a los US$ 300 mil millones.

Con ventas de esa magnitud, el predominio de esas empresas sobre otras más pequeñas y las instituciones nacionales está prácticamente asegurado. En África, el 88% del mercado de agroquímicos está en manos de apenas diez empresas (5). Cuatro de los mayores productores de plaguicidas –Novartis, AstraZeneca, Monsanto y DuPont—dominan también el mercado africano de semillas genéticamente modificadas (6) y, cada vez más, también el abasto y la comercialización de semillas. Las empresas transnacionales además dominan la mayoría de los mercados locales de productos farmacéuticos en África subsahariana, cuyo valor en 1997 –junto con el de Medio Oriente—se estimaba en más de US$ 8 mil millones (7).

El sector de la salud en África está experimentando un desarrollo similar. Actualmente se están aplicando políticas de privatización, medidas comerciales y normativas sobre derechos de propiedad intelectual que actúan en detrimento de la satisfacción de las necesidades básicas de la mayoría de la población. Al igual que en la agricultura, en África coexisten dos sistemas de medicina diferenciados, uno tradicional y el otro basado en el uso de productos farmacéuticos y los enfoques occidentales de la salud. En la mayoría de los sistemas nacionales de salud predomina la medicina occidental, pero muchos países ya están empezando a incorporar la medicina tradicional en sus programas oficiales de salud (14).

El sistema de medicina tradicional utiliza la biodiversidad como parte integrante de un proceso de curación espiritual, una ética ambiental y un sistema de creencias ancestral que son peculiares de África. Los conocimientos y observaciones son transmitidos de una generación a otra, lo que resulta en un sistema de salud compartido a través de fronteras étnicas y culturales, pero también sujeto a constantes cambios y a la influencia de factores sociales, económicos y políticos (15).

La medicina tradicional es más barata y más asequible que la occidental: en las zonas rurales de África subsahariana hay un médico tradicional para un promedio entre cien y mil personas, en tanto que la proporción de médicos occidentales es típicamente de 1 por cada diez mil a cien mil habitantes (16). Se estima que entre el 70 y el 80% de la población africana -tanto rural como urbana- depende de la medicina tradicional y la variedad de plantas y animales en que esta se basa, y para ellos la conservación y uso sustentable de la biodiversidad es de vital importancia

Muchas de las especies utilizadas por la medicina herbaria son silvestres. Para satisfacer la demanda, la recolección de plantas medicinales en África a menudo ocurre a ritmos que superan su regeneración natural, y un número cada vez mayor de ellas está en peligro de extinción o empezando a escasear. Su conservación reviste una importancia crítica, no sólo para proteger la biodiversidad sino también para responder a las necesidades de salud del continente. La presión sobre esos recursos habrá de aumentar significativamente en el futuro inmediato, no sólo debido al rápido crecimiento de la población africana sino, sobretodo, a medida que el mercado de productos naturales y hierbas medicinales de procedencia africana crece, tanto en Estados Unidos como en Europa, a un ritmo que alcanza el 10% anual, como en el caso de la corteza de Prunus africana, utilizada para tratar la prostatitis masculina.

La mayor parte de los 150 medicamentos farmacéuticos más importantes cuyo principio activo proviene de plantas medicinales están asociados a conocimientos tradicionales desarrollados por comunidades locales a lo largo y ancho del planeta (17). La explotación del conocimiento tradicional a manos de los actores más poderosos de la economía mundial utilizando nuevas tecnologías es hoy un gran negocio que protege sus ganancias mediante patentes. Si bien de África todavía no ha derivado ningún medicamento de éxito comercial internacional, el saber tradicional africano ha sido empleado para identificar y desarrollar muchos productos comerciales de uso médico, cosmético, alimenticio o agropecuario. En muchos casos esos productos han sido patentados por investigadores o empresas de los países industrializados, sin la más mínima consideración por los derechos de los poseedores originales de esos conocimientos o tecnologías. (Véase Cuadro 1)

El sistema de patentes ocasiona problemas tanto para el sistema de salud moderno como para el tradicional. No sólo permite que se ejerza piratería de la medicina tradicional sino que hace a las hierbas medicinales menos accesibles, por ejemplo, generando escasez de la ya mencionada Prunus africana utilizada para curar la prostatitis. Además, vehiculiza la concentración monopólica del mercado de fármacos modernos y los mantiene a precios artificialmente altos, colocando al sistema de salud moderno fuera del alcance de la mayoría de los pobres. 

 ODG · Observatori del Deute en la Globalització
 

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Una respuesta a La biopiratería en África

  1. Miri dijo:

    La verdad es que es una lástima que acaben sacando partido de los recursos naturales aquellos a quien menos les pertenecen. Siempre son los mismos… pero mientras los gobiernos africanos sigan siendo tan corruptos, estos problemas persistirán. En el fondo no "interesa" a esos gobiernos parar la situación. Ellos también se lucran con dinero ilegal cada vez que se venden.
    Por cierto, en Costa Rica tienen un sistema de gestión de los recursos naturales para la industria farmacéutica bastante eficaz. Se llama InBio. La industria financia el mantenimiento de un gran número de parques y reservas naturales, a cambio que los organismos de gestión del parque se encarguen de recoger plantas y animales nuevos para la industria, a fin de descubrir nuevos compuestos que pudieran tener aplicaciones farmacéuticas.
    Un besito,
    Miri

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