Repoblar los bosques, repoblar la tierra.

NOTICIA

Para remediar la deforestación sufrida por la Tierra en la última década haría falta plantar 14.000 millones árboles al año durante los próximos 10 años y cubrir con ellos el equivalente a dos veces la superficie de España.

El Programa de Medio Ambiente de la ONU (PNUMA) ha decidido empezar la tarea marcándose un objetivo más modesto, aunque también enorme: plantar al menos 1.000 millones de árboles en 2007.
La impulsora de la iniciativa es la ecologista keniata Wangari Maathai, premio Nobel de la Paz en 2004, cuya fundación ha plantado más de 30 millones de árboles en 12 países africanos durante las últimas tres décadas.

A través de una página web (www.unep.org/billiontreecampaign), el organismo invita a particulares, todo tipo de organizaciones, empresas y Administraciones públicas a sumarse a la iniciativa. Lo único que ha de hacer cualquiera de ellos es entrar en la web y especificar su compromiso: cuántos árboles plantarán, dónde, cuándo y la especie -se recomienda, por supuesto, que sean autóctonas o adecuadas al medio. Y después, claro, cumplir la promesa;
la UNEP verificará que las plantas sobreviven.
De momento, se han plantado únicamente dos de los más de 155 millones que se han prometido ya, según señalaba ayer el contador que preside la parte derecha de la web de la campaña. Entre las promesas, una de las últimas la ha hecho la comunidad de Internet Treenation.com, con sede en Barcelona, que se ha propuesto plantar ocho millones de árboles en el desierto del Sáhara. También se ha comprometido otras asociación, Armenia Tree Project, a que haya 500.000 árboles más en el territorio armenio al final de este años.
La deforestación es una de las principales causas del cambio climático, cuyas evidencias son cada vez más indiscutibles. El efecto de la pérdida de vegetación es equivalente a casi el 20% de las emisiones debidas a la quema de combustibles fósiles. Por eso, el Protocolo de Kioto reclama específicamente la conservación de los bosques. "Con esta campaña queremos mandar un mensaje muy claro a los poderes políticos de todo el mundo de que el tiempo de esperar y ver se ha agotado, que la lucha contra el cambio climático puede empezar por 1.000 millones de pequeños pero significativos actos", explica Achim Steiner, director ejecutivo de UNEP.
Pero no sólo se trata del cambio climático: "Cuando plantamos árboles, plantamos las semillas de la paz y de la esperanza", ha dicho la premio Nobel de la Paz Wangari Maathai. La UNEP cuenta cómo surgió idea de la campaña con una anécdota al más puro estilo evangélico. El representante de un grupo estadounidense le dijo a Maathi que pensaban plantar un millón de árboles. "Eso está muy bien", respondió ella, "pero lo que realmente necesitamos es plantar 1.000 millones".
En 1977, Wangari Maathai fundó el Movimiento Cinturón Verde (Green Belt Movement) en Kenia. Desde entonces, cerca de 900.000 mujeres de zonas rurales han trabajado en la conservación y la lucha contra la deforestación a través de esta iniciativa que se ha contagiado a los países vecinos. Maathi, la primera africana que recibió el Nobel de la Paz, se dio cuenta enseguida de que la degradación ambiental y la pobreza van tomadas de la mano, para empezar, por la falta de agua potable que provoca.
Así, entre las recomendaciones que ofrece la web de la campaña, se señala una serie de zonas prioritarias para la reforestación. La primera se dirige a los países de sur, no sólo porque en esa zona geográfica se concentra gran parte de la pobreza mundial, sino porque tienen condiciones más favorables para el crecimiento de los árboles.

 

En respuesta a esta loable iniciativa del Programa de Medio Ambiente de la ONU y en concreto de Wangari Maathai, la asociación a la que pertenezco desde hace un año, Es Racò de ses idees, quiere añadir a sus actividades ecológicas el ayudar a la repoblación forestal en Mallorca, la cual se encuentra bastante abandonada, pues los únicos árboles que se plantan son durante las campañas electorales, los cuales en verano ni se riegan y se puede observar como mueren lentamente. Este sábado comenzamos en Lluc, donde nos explicarán como es el proceso que se lleva a cabo, que elementos son los más relevantes y como asegurarse de su supervivencia durante el primer año, el periodo más crítico para cualquier especie. Todo se ha de agradecer a Amics de la Terra, que junto con el GOB reforestan algunas zonas, y están siempre dispuestos a recibir ayuda de interesados.

Quería por último contar dos historias, una es una costumbre antiquísima china que por desgracia se ha perdido, y otra es la aventura de una bióloga que trabaja en al conservación del águila harpía, que como cualquier depredador es un elemento clave en el equilibrio de un ecosistema:

Cuando gobernaba el emperador Wen, un gran sabio de hace más de 5000 años que implantó dentro sus tradiciones la siguiente costumbre. Dicen que todos los niños cuando tenían tres años les hacían plantar dos árboles, uno al lado del otro,a la vez que tenían que colocar una madera delgada entre los dos, de tal manera que no cayese nunca, eso significaba que tenían que regar los árboles por igual para que crecieran con la misma fuerza.  Si el niño lo conseguía decían los augurios que su vida sería próspera y plena.

 
Cuando llegaban a la edad adulta los ancianos explicaban la enseñanza de los árboles: Uno era la matèria, el otro el espíritu. Los dos han de crecer por igual dentro de cada uno para una vida plenamente humana.
 

La zoóloga Ruth Muñiz, licenciada en Granada comenzó su epopeya hace cuatro años, con el objeto de investigar una de las rapaces más desconocidas del mundo y en peligro de extinción, habitante de la Amazonia, el Águila Harpía (Harpia harpyja). Este águila de impresionante envergadura con garras capaces de atravesar un cráneo, vive en el mundo oculto de la selva, escondida hasta hace bien poco de los ojos curiosos del hombre blanco pues los indígenas de la zona la consideran uno de los espíritus de la selva, el espíritu del aire. Es símbolo de la fuerza y del dominio, ave de la luz y de las profundidades del aire, de ahí que sus plumas blancas evoquen el sueño chamánico. Fue una epopeya no por el hecho de su considerable fuerza, sino por su costumbre de esquivar al hombre y ser tan difícil de ver que llevara meses sólo encontrar el primer nido en las cumbres de la selva, y gracias a un oriundo del lugar. La siguiente dificultad estribaba en colocar al polluelo un GPS, tarea nada fácil ya que el susodicho se asienta a casi 50 m de altura, y el propio ceibo le protege (árbol que escogen las harpías con preferencia).

La tarea supuso tres años, con dos intentos fallidos que suponían varios días en pleno terreno selvático en ocasiones inundado, lejano de cualquier comunidad local. Pese a las vicisitudes no llegaban a rendirse, aún así el tiempo se les agotaba y desesperados acudieron al jefe de la tribu cofan por una anécdota sucedida tiempo atrás:

 

"Una noche, uno de los cofan que nos acompañaba me contó que el espíritu del árbol sufría por la suerte dle polluelo. Qué teníamos que contarle porque queríamos atraparlo. Así quizá les deje subir -dijo-. Ruth le contó lo sucedido al veterinario que tenía que atraparlo sin más. Pasó el tiempo y ya desesperados recurrieron a esto último. Pensó que no perdía nada por probar, y habló a solas con el supuesto espíritu del árbol. Al anochecer se lo contó a Alexander (el veterinario), quién, riendo, le confeso que también lo había hecho. Lo cierto es que a la mañana siguiente el pollo cayó en la trampa. Pero el transmisor no funcionó y tuvieron que esperar otro año más.

Al año siguiente, ya en el tercer intento, decidieron conversar con el nieto del chamán de la comunidad para que le pidiera consejo a su abuelo sobre como debían planificar la misión. Al cabo de tres días dio las indicaciones pertinentes y decidieron seguirlas al pie de la letra. En un solo día capturaron al polluelo y le colocaron el radiotransmisor, que funcionó perfectamente. Los indígenas no comprendían porque estaban tan sorprendidos, para ellos era evidente que sólo respetando a los espíritus de la selva lograrían su objetivo.
 (A qué es chiquitilla (ironía), es además una especie rara de vertebrado debido a que la hembra es más grande que el macho)

 

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2 respuestas a Repoblar los bosques, repoblar la tierra.

  1. Miri dijo:

     
     
    La iniciativa para plantar árboles es buena, pero francamente, no vale de nada si no se hace bien. Lo del proyecto de Treenation.com para plantar ocho millones de árboles en el desierto del Sahara me parece una franca estupidez. En primer lugar, el desierto del Sahara no es desierto por la actividad humana, sino por las condiciones climáticas. Ahí el ecosistema que tiene que haber es un desierto, y punto. Y si plantas árboles ahí, una de dos: o morirán porque la evapotranspiración es brutal y mucho mayor que la disponibilidad hídrica en el suelo, o tendrás que llevar agua de otro sitio para regarlos, con lo cual consumirás energía para cuya obtención se produce más CO2 del que puedan capturar esos árboles. La vegetación natural del Sahara no incluye árboles. Pero en fin, queda bonito eso de decir que vas a reforestar un desierto, incluso aunque se trate de un desierto natural…
    En fin, estas iniciativas están bien para la opinión pública, pero como carecen de un plan de gestión eficaz, su resultado al final es bastante discutible.
     
    Un besito,
    Miri
     

  2. Helena dijo:

    Nosotros repoblamos un antiguo vertedero, una zona de inundación en al que tenemos que canalizar el agua. Fue un bosque de ribera hace años y el que básicamente se encarga de organizar y dar instrucciones es botánico y paisajista, conoce los árboles autóctonos y sus necesidades, e incluso en lugar de limitarse a una especie ha preparado plantones de varias. El cerco ya está puesto, prefiriéndose rodear todo el terreno para que las ovejas y cabras no lleguen en lugar de terminar accidentamente estrangulando algún árbol pues en Mallorca son penosas las reforestaciones que se han hecho, bastante descuidadas y mal organizadas. Ya vamos con al idea de que es un proceso largo y no solamente un trabajo con el que sentirnos gratificados por colocar unos árboles, soy la primera que critico que se utilice para dar una buena imagen, cosa que por dsgracia harán muchos. Saludos!
    P.D.: Estoy de acuerdo contigo, lo del desierto del Sahara es una soberana estupidez, yo me he limitado a copiar la noticia y supongo que ya se darán cuenta, o tal vez sean árbustos y árboles de zonas desérticas, que haberlos haylos.

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