Sobre libre comercio y democracia (I parte)

El libre comercio y la búsqueda de capital nacen con al burguesía. Los fundamentos de ésta pueden situarse en el siglo XIII, cuando las cruzadas permitieron que Occidente conociera el gran avance cultural de la zona islámica. Los viajeros de aquellos primeros años pudieron reencontrar manuscritos, instrumentos y saberes perdidos por esa fortaleza medieval que impedía cualquier comunicación.

Comenzó entonces el comercio entre lugares muy distantes, el intercambio e incremento de artículos de consumo. Empezaron a aparecer un mayor número de artesanos, de posadas para viajeros y almacenes de mercancías de exportación. Se abrieron nuevas industrias, las cuales necesitaban mano de obra más allá de la propia familia, con lo que muchos campesinos se sumaron. Así surgió una nueva clase social que vivía del comercio, la burguesía. Dentro de ella se sembró la semilla de lo revolucionario, y la búsqueda de ideales para generar un nuevo mundo menos desigual.

El plano económico-cultural adquirió mayor relevancia, mientras que lo militar y religioso lo perdían. En las ideas de esta burguesía o nueva ciudadanía se conforma el concepto de a mayor productividad o rendimiento, mayores ganancias y prosperidad del negocio. Comienza a establecerse el libre mercado o libre competencia económica, base del capitalismo, a la vez que aparecen las bases del marxismo al priorizarse ante todo lo económico y material (el nuevo opio en sustitución de ya sabéis qué, de religión a dios consumo, dios dinero). Al poco tiempo el burgués abandona la ideología de igualdad, y se vuelve tan egoísta como las demás clases sociales. Poco a poco se afianza el Estado Liberal que se extiende gracias a las dos más famosas revoluciones, la Revolución francesa y la Revolución Americana.

El barco de la Historia que se encaminaba de nuevo hacia la tormenta, sólo podía desviarse con el retorno del clasicismo, con su idealismo, culto al amor, a lo heroico y al altruismo convulsionando a la joven sociedad burguesa. Con esta vuelta a los Clásicos, renace la ciencia y se descubren restos arqueológicos, a la vez que se posicionan dos grupos, unos partidarios del establecimiento de un nuevo imperio y otro de la democracia griega, degenerando esto último en el Estado liberal que falsamente dice dar el poder al pueblo, y el primero en la aparición de dictaduras abominables que desencadenan genocidios, dentro  sistemas comunistas y neoliberalistas. Los comunistas ateos provienen del Estado liberal, y aunque la ideología es todo para el pueblo, éste parece reducirse a los dirigentes políticos que eliminan a sus opositores, al menos en la práctica, pensando en la URSS, China y varios países africanos y asiáticos en el momento álgido. Llamarle democrático sirve para pacificar a las masas, y así evitar que se repitan hechos que fomenten revoluciones; en resumen sirve  para acallar la Voz de las masas, que como decía Fouche es preferible que piensen que las alaban, para explotarlas sin temor. Esta manipulación de las mentes ignorantes, se convirtió en la mejor arma antes que cualquier artillería, de los tiranos de cualquier color político. *

 

Este texto precedente es un resumen de los apuntes de Sociopolítica, asignatura de Filosofía natural.

 

Y de eso quería hablar, de la susodicha democracia. En verdad aún creéis que hoy hay o ha habido alguna vez democracia, esa palabra tan usada sobre todo demagógicamente. Primero remontémonos a su origen y significado que explica bastante bien Noam Chomsky en el libro Cómo nos venden la moto. Existen dos conceptos de democracia que se puede decir contrapuestos. Uno es el que nos lleva a afirmar que en este tipo de sociedad, por un lado, la gente tiene el poder y recursos para participar de manera significativa en la gestión de sus asuntos particulares, y por otro lado los medios de comunicación son libres e imparciales. Esto es lo que aproximadamente dice el diccionario. Una idea alternativa de democracia, y la que en verdad se aplica, es aquella que se refiere a que no debe permitirse que los ciudadanos se hagan cargo de sus propios asuntos, a la vez que los medio de comunicación están fuerte y rígidamente controlados.* Y antes de que os burléis de tal punto de vista, permitidme explayarme y poner ejemplos, demostrando que es la idea predominante en al esfera de poder desde muy muy antiguo, pasando del plano teórico al práctico. Según Lippman, en una democracia con un funcionamiento adecuado hay distintas clases de ciudadanos, una que toma decisiones, ejecuta, controla en los aspectos ideológicos, económicos, políticos, y otra la mayoría, que llama el "rebaño desconcertado", cuya función es la de ser espectadora y no miembros activos, sólo de vez en cuando se le permite elegir a sus líderes; y después, ser espectadores. Se necesita algo para domesticar al rebaño, la fabricación del consenso, es decir, producir en la población mediante las nuevas formas de propaganda la aceptación de algo inicialmente no deseado.*

 Esto ya lo realizó el presidente Wilson de EE.UU., y no solo desde luego, convirtiendo una sociedad inicialmente pacifista en una población exaltada y ávida de guerra, deseosa de eliminar a esos alemanes torturadores de niños belgas. El país entró en la Primera Guerra Mundial habiendo previamente sido manipulado con imágenes y archivos en su mayor parte falsos, creados por el Ministerio británico. A su vez se instauró por aquellos años el Miedo rojo, avivado hasta el punto de que se permitió la destrucción de sindicatos y la eliminación de problemas tan peligrosos como la libertad de prensa y de pensamiento político. El poder financiero y empresarial y los medios de comunicación fomentaron y prestaron un gran apoyo a esta operación, de la que a su vez, extrajeron sustanciales beneficios. La cuestión clave para ellos era y es controlar el pensamiento de los miembros más informados y con capacidad de rebelarse de la sociedad americana, quiénes a su vez la diseminarían y se haría más creíble. De ello aprenderían corroborándolo en la práctica, que cuando la propaganda que dimana del Estado recibe el apoyo de las clases de un nivel cultural elevado y no se permite ninguna desviación de su contenido el efecto puede ser ciclópeo*. Pensemos sino en Hitler elegido democráticamente y la reelección de Bush, con su propaganda electoral sufragada por las grandes empresas transnacionales con ilimitado interés en seguir expoliando el planeta y extender el capitalismo a cualquier rincón y país. Los políticos de los países “desarrollados” (yo diría de desarrollado atropello ajeno) lo embellecen hablando de democracia, su democracia, controlada por una mano invisible que podemos llamar Texaco, Coca-Cola, British Petroleum, Unilevel, GP –sólo digo las más renombrables- y demás transnacionales monstruosas que con sus lobbies o grupos de presión hacen los que les da la real gana.

Para que todo funcione, los individuos tienen que estar atomizados, segregados, solos, no puede ser que pretendan organizarse porque en este caso podrían convertirse en algo más que en simples espectadores pasivos; de aquí que se intente acabar con las organizaciones obreras valiéndose de la propaganda. Todo esto es muy eficaz y hasta hoy ha funcionando. Se inculcan valores al servicio de los amos de la sociedad: lo único que tiene valor en la vida es poder consumir más y mejor. La concepción que subyace a esto es la de Lippman: el rebaño desconcertado es un problema, hay que evitar que bramen y pisoteen y para ello hay que distraerlo (fútbol, culebrones, salsa rosa…) y también inculcarle miedo ¿cómo? avivando el miedo a los enemigos: durante mucho tiempo para Occidente el enemigo eran los rusos ahora los terroristas, los narcotraficantes, el integrismo árabe… Pero el rebaño desconcertado nunca acaba de serlo debidamente. En los años 60 se dio una ola de disidencia que fue bautizada paradójicamente como "crisis de la democracia"; la población se estaba organizando e intentaba participar, siendo justamente ésta la esencia de la democracia. Se considera crisis ya que va en contra de los intereses de la clase dominante. En los años 60 los disidentes eran grupos de estudiantes y jóvenes en general. A principios de los 70 estaba integrada por ecologistas, feministas, antinucleares; en los 80 la disidencia los movimientos de solidaridad, que no solo protestan sino que se implican en la vida de los sufridores de cualquier parte del mundo. Todo esto tiene enorme importancia en el cambio de la opinión pública.*

 

De esta manera se ha creado en un mundo democrático, el pensamiento único, que es el capitalismo y cuyos "mandamientos" son los siguientes:

1º La economía precede a la política.

2º La competencia y la competitividad han de regular el mercado.

3º El libre intercambio no puede tener límites, derivándose la globalización?.

4º División de trabajos total y absoluta (los langostinos más competitivos del mercado –los más baratos- son criados en el Sureste de Asia, conllevando la destrucción de manglares, el empobrecimiento de la población local y pérdida de seguridad alimentaria por al disminución de la pesca, dejando los efectos ecológicos a parte que son bastante graves, posteriormente empaquetados en China y finalmente dispuesto a los consumidores de Europa).

5º Privatización de todo aquello de lo que se puedan extraer beneficios, desde el agua, hasta los alimentos para que así no sean sólo bienes superfluos, los cuales un día pueden dejar de ser deseados. Privatización con patentes incluso de organismos vivos como si los hubiera creado la industria.

 

 

El libro Como nos venden la moto, amplia la argumentación revelando el auténtico poder de los medios de comunicación, hoy en día no podemos saber si algo es verdad o nos engañan. El segundo autor, Ramonet hace referencia a Timisoara, el cual crítica a la credibilidad e importancia dada a las noticias: "…la importancia de los acontecimientos es proporcional a su riqueza en imágenes". Según él hay un caos en lo que se refiere a la información, los conceptos de veracidad y actualidad se basan ahora en la cantidad de fuentes que lo confirmen, así una noticia dada por una sola cadena, no será fiable, pero en cambio, si se menciona en diversas cadenas, si que ganará credibilidad.

Se puede concluir con esta primera parte según los autores que actualmente corremos el peligro de que unos pocos sigan consiguiendo poder y dirigiendo el mundo. Y la solución sería  la de transformar la democracia actual, cuyos poderes ordenados de más importante a menos son: economía, medios, política y televisión, en lo que realmente debería ser, una democracia en la que el poder principal esté en verdaderos políticos y no marionetas, y la consideración de todos evitando la alineación masiva, esto es, el fin de la manipulación. ¿Es eso posible? No, pero debería.

*En cursiva está todo aquello que he copiado, así no plagio.

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2 respuestas a Sobre libre comercio y democracia (I parte)

  1. Miri dijo:

     
    Bueno, la vida siempre ha funcionado así, en realidad. Siempre hay unos que gobiernan, otros que pretenden quitarles su puesto y por último las masas. Los "segundones" intentan obtener el apoyo de la masa para desbancar a los primeros, y si lo consiguen, se quedan con el primer puesto, y los que eran los "jefes" pasan a ser los segundos. Las masas, por su parte, se quedan donde están. En 1984, George Orwell lo expresa perfectamente en lo que él llama "Teoría del colectivismo oligárquico". Aquí abajo te colocaré parte del texto. En el mundo actual, los primeros, los cabecillas, serían las grandes compañías. Son quienes mandan. En el segundo lugar estarían los partidos políticos y la gente que parece que gobierna, aunque no sea así. Detrás de todo el paripé de las elecciones realmente no hay nada, porque quienes mandaban -las empresas- siguen mandando. Es más, a ellas les conviene que haya bipartidismo y competición a nivel electoral. Así el pueblo achaca todos sus males a los partidos políticos, sin darse cuenta siquiera de quién está dirigiendo el mundo. Tanta batalla electoral en Cataluña y al final quien gobierna es La Caixa…
     
    Te dejo aquí el texto de 1984.
     

    TEORIA Y PRACTICA DEL COLECTIVISMO OLIGÁRQUICOporEMMANUEL GOLDSTEINCAPÍTULO PRIMEROLa ignorancia es la fuerza"Durante todo el tiempo de que se tiene noticia, probablemente desde fines del período neolítico, ha habido en el mundo tres clases de personas: los Altos, los Medianos y los Bajos.Se han subdividido de muchos modos, han llevado muy diversos nombres y su número relativo, así como la actitud que han guardado unos hacia otros, han variado de época en época; pero la estructura esencial de la sociedad nunca ha cambiado.Incluso después de enormes conmociones y de cambios que parecían irrevocables, la misma estructura ha vuelto a imponerse, igual que un giroscopio vuelve siempre a la posición de equilibrio por mucho que lo empujemos en un sentido o en otro.Los fines de estos tres grupos son inconciliables.Los Altos quieren quedarse donde están.Los Medianos tratan de arrebatarles sus puestos a los Altos.La finalidad de los Bajos, cuando la tienen — porque su principal característica es hallarse aplastados por las exigencias de la vida cotidiana, — consiste en abolir todas las distinciones y crear una sociedad en que todos los hombres sean iguales.Así, vuelve a presentarse continuamente la misma lucha social.Durante largos períodos, parece que los Altos se encuentran muy seguros en su poder, pero siempre llega un momento en que pierden la confianza en sí mismos o se debilita su capacidad para gobernar, o ambas cosas a la vez.Entonces son derrotados por los Medianos, que llevan junto a ellos a los Bajos porque les han asegurado que ellos representan la libertad y la justicia.En cuanto logran sus objetivos, los Medianos abandonan a los Bajos y los relegan a su antigua posición de servidumbre, convirtiéndose ellos en los Altos.Entonces, un grupo de los Medianos se separa de los demás y empiezan a luchar entre ellos.De los tres grupos, solamente los Bajos no logran sus objetivos ni siquiera transitoriamente.Sería exagerado afirmar que en toda la Historia no ha habido progreso material.Aun hoy, en un período de decadencia, el ser humano se encuentra mejor que hace unos cuantos siglos.Pero ninguna reforma ni revolución alguna han conseguido acercarse ni un milímetro a la igualdad humana.Desde el punto de vista de los Bajos, ningún cambio histórico ha significado mucho más que un cambio en el nombre de sus amos."Un besito,
    Miri

  2. Helena dijo:

    Este escrito-resumen de George Orwell sobre la historia me llegó hasta tal punto que esta noche he soñado con él, es lo poco que recuerdo de mi sueño. Desde mi punto de vista, para mí lo verdaderamente denigrante o poco honroso, es que la democracia hace creer al pueblo lo contrario, que tiene poder sobre sus vidas más allá de su ocupaciones cotidianas. No sé, será que siempre tendré algo de vena anarquista, ese sistema sería el ideal si lso hombres supieran gobernarse y respetar a su vez a los demás, siendo únicamente básico la educación para vivir en sociedad. Suena demasiado utópico y descabellado, pero quién sabe, quizá algún día se pruebe y la historia cambie su rumbo tan decadente. La desgracia es que para ello sería requerido que no hubiera masa, se necesitaría cierto grado de autarquía, y todavía un levado porcentaje de la población esta atado frente a la caverna, viviendo en las sombras con su fútbol, prensa rosa, y demás drogas que lo atontan. Salud!

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