Almas viajeras

         Sólo las aves pueden cruzar enteramente el inmenso cielo, comunicarse con el viento y ser puente de comunicación entre la tierra y lo más elevado, saber de lo efímero y de lo perdurable más allá de cualquier horizonte finito, leer las estrellas, luces del firmamento, silenciosas pero con mucho para maravillarnos. Son sencillamente, el valor del viajero que se enfrenta al abandono del hogar para un más tardío regreso. Quién no ha quedado alguna vez hipnotizado por su vuelo.

 

         Ayer asistí a una conferencia, de las mejores después de mucho tiempo, y lo más sorprendente es que fuera de la misma UIB, la daba un profesor que sabía mucho de ornitología y nos colmo con su saber de las aves. No hay nada como ir a un lugar sin ninguna expectativa, sin esperar más que lo que puedan darte, pues es cuando más se recibe al tener abierta la mente. El ornitólogo se llamaba Joan Mayol, y ha ayudado a lo largo de su vida a la fundación de múltiples reservas y su gestión, la principal de ellas S’albufera d’Alcudia. Se le notaba un enamorado de esos seres alados, y más aún de esos que realizan largas migraciones, capaces de despertar el interés de todo aquel que se asombre del potencial de animales tan pequeños. Primeramente nos aclaro explicando posteriormente los experimentos, como hacen para guiarse la gran mayoría a través del cielo. Como buenas observadoras, con una visión que en muchos casos supera las nuestra es a través de las estrellas, como hacían los navegantes que más lejos arribaron sin costa de referencia, logrando no perderse durante la noche cuando no hay Sol que les guíe. Imaginaos, cerrad por un momento los ojos, rodeados de la más absoluta nada, únicamente con millones de estrellas, puntos titilantes como los que se aprecian en plena montaña, o quizá quién sabe viendo lo que nosotros no somos capaces, luz polarizada de la luna o con cualquier otra percepción a nosotros vedada.

Hay migradoras nocturnas y diurnas, este último era el sistema de las nocturnas que zarpan al atardecer. Las diurnas como las rapaces dependen del Sol y de algún modo calculan el ángulo desde donde procede la luz.

Era llamativo el ejemplo de dos halcones marinos (Falco eleonorae), uno joven y otro adulto; el más longevo llamaado Formentor (lugar en e que se capturo para colocarle el GPS) lograba cruzar largos recorridos sin apenas desviarse desde el Norte de África, el joven al no conocer del todo la ruta acababa por otros paraderos, sin embargo terminaba llegando al mismo sitio que el adulto. Ahora están en Madagascar, si queréis seguirles, podéis visitar esta web . Esto corrobora la importancia de su gran memoria visual y orientación, más allá de lo instintivo.

             Como debéis saber hacen el camino de las corrientes de aire, para rentabilizar al máximo su energía y no llegar al límite de sus fuerzas, pues la fatiga podría suponer la muerte. Es por eso mismo que se concentran en gran número en determinados puntos, por ejemplo frente la costa de Gibraltar, aprovechando la fuerza del viento favorable en donde les espera la promesa de un porvenir más seguro, por la falta de alimento de allí de donde vienen. Cerrad los ojos e imagináos contemplando de repente toda una columna de millones de aves emprendiendo el vuelo, como un solo ser decidido a llegar a su destino, eso describió que puede verse cada año en Tarifa. Son las estaciones las que marcan las migraciones, cabe imaginar que de algún modo sus ritmos biológicos les permiten predecir el cambio, incluso acumulan mucha más grasa días antes de partir, sin embargo eso no basta, debe haber más de un factor que les impulse a desplazarse más allá de donde alcanza la vista. Siguen al Sol que en apariencia cruza el firmamento, “saben” que allí donde esté el habrá vegetación, les abrigará su calor y habrá alimento para generaciones venideras.

No todas son planeadoras, todo lo contrario, muchas tienen el tipo de vuelo batido, y no por ello realizan siempre los caminos menos arriesgados. Tiene récord conocido en desplazamientos sin posarse, un pequeño pájaro de apenas 60 g que atraviesa toda Asia sin permitirse descanso, desde Siberia hasta Nueva Zelanda. Se trata del correlimos zarapitín (Calidris ferruginea) y hay que reconocer el mérito de su heroicidad. Pertenece a una familia (escolopácidos, orden charadriiformes) que en su casi totalidad son migradoras, y seguro que alguna vez los habréis visto por las playas, sin saber que en realidad contempláis a un animal valeroso que ha sobrevivido intrépido al interminable viaje que continuará hasta el fin de sus días.

Si queréis ampliar la exigua información que en realidad os he dado, os recomiendo esta página: http://www.avesdelima.com/como_migran_las_aves.htm.

 

 

 

“No podemos capturar el vuelo, no podemos capturar algo que es pura libertad, pero si podemos emocionarnos y quedar admirados por ello”

 

Algún día quiero viajar como esos halcones de Eleonor, marchar lejos sin raíces en ningún lugar. Este septiembre empezaré dirigiéndome a Grecia y Turquía, por medio del interrail.

Saludos!

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3 respuestas a Almas viajeras

  1. gentdador dijo:

    Como bien dices, es fantástico observar el vuelo de las aves. Yo lo hago con mucha asiduidad, me encanta. Lo más bonito que vi una vez fue un águila real enorme que planeaba en círculos buscando seguramente algo para comer, cuando sin saber cómo ni de dónde, se le echó encima una pareja de cernícalos, cinco veces más pequeñas que ella, pero mucho más ágiles y hábiles en las artes de volar; le entraban por todos los lados, le picaban encima, casi chocaban con ella, se metían por debajo y el águila, ilusa, se lanzaba a por el cernícalo, pero sólo era mera ilusión. Al final el águila , agotada, se apostó en un árbol seco, pero los cernícalos, que defendían a uñas y pico su territorio de caza y quién sabe si su nido, insistían lanzándose sobre la reina hasta que ésta harta, se fue volando para no volver más, no sin llevarse algunos picotazos más. No sabes lo que disfruté escondido detrás de un naranjo viendo toda la escena.

  2. Zaratustra dijo:

    Buen viaje ave peregrina,si emprendes el vuelo en busca de nuevas tierras y conocimientos.
    Besos libertarios.
    Zaratustra.

  3. josé miguel dijo:

      Qué bonito el vuelo de las aves! Antes, cuando iba a clase en bus, todas las mañanas veía un cernícalo común cerniéndose sobre los pocos campos de labor de la periferia de Madrid. Siempre me alegraba la vista, el poder ver ese maravilloso depredador sobre toda la vorágine constructora. Y aún recuerdo el maravilloso vuelo de las grullas en Gallocanta (Zgz)  o esa piedra con alas que es a lo que se asemeja la perdiz nival en verano en Aigüestortes (Lleida). Volar, que envidia!

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