La Gran Muralla verde: emblema de esperanza

Nunca he simpatizado demasiado con la cultura china, ni tan siquiera con la de épocas más remotas, quizá por ignorancia y prejuicios, quizá por ser mujer y el tema de cómo han tratado allí nos han tratado siempre. Mucho menos con la actual, son la máxima expresión de la pérdida de individualización, y ahora que algunos la han empezado a adquirir muestran el capitalismo más extremo, feroz y maquinal. No sé, de combinar comunismo y neoliberalismo siempre han surgido aberraciones como lo realizado por Stalin y Mao, a mí modo de ver sin el europeocentrismo de la mayoría, peores si es que está permitido comparar que Hitler. Hitler tuvo su homólogo allá por Sudáfrica, poco conocido por la mayoría, de ideas semejantes y que uso en lugar de la querida esvástica el triskel celta, cosa que a mí personalmente no me hace gracia, sobre todo porque aún quedan afrikaners que lo lucen. Pero bueno, de eso no quería hablar hoy, sino de algo a mí ver esperanzador.

 

Habréis oído hablar la mayoría del avance de los desiertos o zonas áridas en todo el mundo, un hecho que preocupa sobre todo a los que viven cerca, y también a los que somos conscientes del peligro que conlleva. Pues bien, hoy viendo el documental que lleva por nombre Desiertos, destructores de civilización: Asia, he podido comprobar que el hombre sí aprende, reaprende, rememora sistemas ancestrales, y sabe recurrir a esa sabiduría del pasado.

China se encuentra ante la disyuntiva de alcanzar una considerable industrialización en pocas décadas, a la vez que ha de conservar sus tierras de cultivo para una población creciente. Desde la época de Mao y también anteriormente, lo que se reponían, se ha llevado a cabo una deforestación intensiva del territorio tanto como combustible como para la exportación para al industria maderera y de papel. Ello ha supuesto que el desierto del Gobi avance progresivamente en cuestión de décadas, teniendo lugar como consecuencia desastres de difícil resolución si no se iba a la raíz o causa. Hablo de sequía, ríos con mayor carga de sedimentos, tormentas de arena visibles desde el espacio, etc. Tanto Mongolia como China tenían que actuar, y como es característico en ellos, a lo grande.

Desde la década de los 70 como solución y con el acuerdo casi de ambos países se está construyendo lo que se ha denominado la gran muralla verde (sólo el nombre suena bien) que consiste en la reforestación en zonas en las que el desierto ha avanzado, revitalizando esos suelos plantando árboles y leguminosas que ayudan a fijar el nitrógeno y enriquecer el suelo en nutrientes (de nuevo gracias a la simbiosis con microorganismos). No sé si lo sabéis defensores de la competencia, pero en lugares de condiciones ambientales extremas como el frío y sequedad de la tundra y la taiga es la simbiosis la que permite que haya vida, desde los propios líquenes (hongo, alga y cianobacteria en ocasiones, todo en uno), hasta las siempreverdes coníferas con hasta 60 hongos en sus raíces coexistiendo, y las leguminosas que dominan en climas tropicales y subtropicales, asociadas a hormigas, y bacterias en sus raíces del género Rhizobium.

 

Vale, se me ha ido, son horas de estudiar Biogeografía de las plantas, volvamos al asunto. En estos casi cuarenta años los efectos de esta medida, pueden apreciarse desde el espacio, una región que anteriormente se veía seca y estéril, ahora se ve cubierta de tonalidades verdes. Se ha alcanzado además una elevada biodiversidad, las tierras vuelven a ser cultivables con otras plantas distintas al algodón siempre que se respete la cubierta arbórea, desde las gimnospermas que hacen de muralla defensiva contra el implacable viento, así como otras múltiples especies que impiden que el suelo se erosione. Por supuesto han de ser especies que no sean de interés para los herbívoros como cabras y ovejas que también han ayudado bastante a la deforestación por el sobrepastoreo, como ocurre aquí en Mallorca y en cualquier lugar del mundo donde no tienen apenas depredadores (en Mallorca directamente ninguno, y tan felices ellas, nada las regula, creando bonsáis por la Sierra). Viendo que funcionaba desde el año 2000 el esfuerzo se ha multiplicado, y se ha incluido la costa para proteger de los tsunamis y tifones, plantando manglares.

Ver varias generaciones, toda una población implicada en volver a vestir la tierra de verde, a mí al menos me ha enmudecido el alma, me ha hecho sentir un agradable sentimiento esperanzador, ver que no todo está perdido. Más aún al recordar que no hace mucho leí en el Nacional Geographic que algo similar está ocurriendo en el Sahel, territorio contiguo al Sahara. En este caso se siembran acacias con un sistema ancestral que favorece el crecimiento de otras formas de vegetación para cultivo, viéndose beneficiados tanto los oriundos del lugar como la naturaleza que coexiste con ellos. Son pequeñas batallas que se están ganando, pequeños pasos que se están dando, pero lo que está claro es que quienes lo están haciendo no flaquean frente las dificultades y al ver un largo camino, sencillamente miran el presente y comprenden que su futuro depende de lo que ahora se decidan a emprender.

Decían en el documental sobre Asia que todos participaban, no requerían un título, sólo la voluntad y el tiempo para desplazarse a esas zonas agrícolas; veías desde niños a ancianos a los que se les instruía como hacerlo correctamente. No sé, quizá tenga mayor sensibilidad frente tales actos, pero es la imagen que más me ha llegado en mucho tiempo. No hay que olvidarlo nunca, son los árboles que llaman a la lluvia, así como por sí mismos la generan.

Para saber más:

http://www.fao.org/forestry/docrep/wfcxi/publi/V2/T00S/1-4.HTM

 

http://jcmorgado.blogspot.com/2006/10/la-gran-muralla-verde.html

 

 

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7 respuestas a La Gran Muralla verde: emblema de esperanza

  1. beatriz dijo:

    ¿Sería eso posible en España?…¿que todos nos pusieramos de acuerdo (políticos primero) para frenar la desforestacion?, me encantaría creerlo la verdad, pero no puedo; no puedo porque he sido volutaria de medio ambiente:
    – voluntariado que desaparecio porque los presupuestos se destinaron a la decoracion de las rotondas de la ciudad con petunias que no vivian ni 20 días bajo el solazo de málaga.
    -Voluntariado que mientras existio se destino a plantar pinos en los montes; pinos que despues nadie se encargaba de regar porque no habia presupuesto para pagar un camion cisterna hasta ayi…así que quien quisiera (osea yo y poquitos mas) tenia que ir subiendo montes, pino por pino, con garrafas de 5 litros…¿que paso?, que el 85% de lo plantado se murio en verano y lo que quedo fue pasto de las cabras del pueblo de al lado.
    Lo único para lo que sirvio lo plantado, fue para que los políticos de turno se hicieran una bonita foto a costa de la gente idialista que  cree si se esfuerza el mundo puede ser un lugar mejor y es que el ecologismo para que funcione no debe estar primero en la voluntad  del pueblo si no en el corazón de los gobernantes.

  2. Helena dijo:

    En España falta mucha voluntad, sobre todo política, hay demasiada división sin preocupar el bien común que es lo que se supone que debería preocupar a un político, en lugar de su bolsillo de profundidad infinita. Yo participe en una reforestación y me tranquiliza que el encargado de cuidarlos sabe bien lo que hace, me recuerda al de un libro que leí no hace mucho: El hombre que plantaba árboles.
    Sin apenas ayuda, más allá de los viveros forestales él ha limpiado una antigua escombreria y la ha transformado en pocos años y junto algunos voluntarios en un bosque de ribera joven. Por supuesto critica que en otros lugares ocurre lo que tú dices, se prentende una bonita imagen para el periódico pero después nadie vuelve a mirarse los árboles, muriendo algunos estrangulados por los hierros que supuestamente les iban a proteger de las cabras. Pronto la gente pensara que als únicas zonas verdes son las rotondas. Igualmente guardo una pequeña esperanza en que cambien las cosas, es la única manera que tenemos los idealistas de caminar y no caer. Salud!

  3. Miri dijo:

     
    Yo la verdad es que me he vuelto muy escéptica respecto al tema desde el día en que sobrevolé Sumatra y vi miles de hectáreas arder a lo largo de lo que sería la frontera agrícola… Está bien revegetar, pero más bien lo que habría que hacer es no destruir los bosques primigenios, porque a menudo las revegetaciones no acaban convirtiéndose en bosques sino en meras plantaciones… Y no es que esté en contra de las plantaciones, pero sí estoy en contra de que "engañen" a la población asemejándolas a algo tan complejo como un ecosistema forestal. Una plantación de pinos tiene el mismo valor ecológico que un campo de cebollas….
     
    Lo siento, igual me has pillado en un día negativo.
     
    Un besito,
    Miri

  4. Helena dijo:

    Razón tienes Miri, tampoco nos hemos de dejar engañar, un bosque primitivo es el trabjo de miles de años de la naturaleza llegando a elaborar un sistema enormemente complejo que el ser humano difícilmente puede emular o sencillamente comprender del todo. Sin embargo, todo empieza por un primer paso, y una de las cosas que más sorprendía era que habían logrado que hubiera una diversidad considerable teniendo en cuenta la temprana edad de ese semiecosistema, no eran sólo especies plantadas, muchas habían viajado hasta allí sin ayuda humana.
    Desde luego entristece ver lo que está sucediendo con la mayor parte de bosques primigenios del mundo, sobre todo selvas, no se está llevando una gestión adecuada, casi diría que ni se les gestiona, sólo se les trata como recurso a muy corto plazo. Son cosas que me deprimen, pero no pierdo la esperanza en que las cosas cambien, nos cuesta aprender, pero todo llega. Saludos!

  5. beatriz dijo:

    Francamente, me gustaría ser la mitad e optimista que tu.
    La verdad es que no se como gente como tu y mi amiga Luna ( http://elrebanociego.blogspot.com/ ) no formais un partido político, porque asi al menos tendría a quien votar en las próximas elecciones. El mundo necesita de idialistas optimistas.

  6. josé miguel dijo:

      Con El Generalísimo, la II República desapareció, sin embargo, Franco mantuvo una ley aprobada por los republicanos: reforestar España. Durante la dictadura hubo una política forestal tremenda. En unos sitios tremendamente acertada, y en otros desastrosamente fallida. El objetivo era evitar inundaciones que se produjo a principios del sigloXX. Ahora, la mano de obra necesaria para hacer tales obras forestales no es barata, aumentando los costes y reduciendo su rentabilidad. Y como bien decís, muchas repoblaciones actuales son de cara a la galería y fracasan desde el punto de vista de la masa arbórea. También, porque a pesar de tener gente cualificada, se recurre al amiguismo para hacer las cosas y pasa lo que pasa…(Podría escribir un libro con los atentados contra la integridad física de los árboles).
      Pero creo (al menos en España) que la naturaleza ya está haciendo sus labores recolonizando antiguas labores de cultivo. En mi opinión, en las zonas en las que el bosque está avanzando sería mejor no intervenir; y sólo en las que esté retrocediendo. Y es que la naturaleza no es estática, los bosques y desiertos se mueven al ritmo que impone la naturaleza.

  7. Helena dijo:

    Beatriz no me creas tan optimista, mantengo cierto cariz de realismo, pero de vez en cuando necesito que determinados sucesos me esperancen. A la política preferiría no dedicarme, no es que el poder corrompa, es que tal como es el sistema para llegar al poder has de corromperte pues la gente se guía por la imagen que determinadas empresas permiten que crees de ti mismo. Aquí hasta los verdes llevan a cabo especualación urbanística. Salí con un semipolítico y terminé de asquearme de todo lo relacionado con ellos.
     
    Tienes razón Elanio, nunca hay que olvidar ese aspecto dinámico de la Naturaleza, sus leyes son inviolables, no como las de los hombres, y una de ellas es la constante evolución. De lo que no cabe duda es que con nuestras actividades hemos acelerado el retroceso de la cubierta vegetal y rara vez lo contrario, aprendiendo demasiado tarde su importancia en muchas ocasiones, desde las civilizaciones más antiguas. Pensaba que Franco se había dedicado a reforestar con eucaliptos y pinos de crecimiento rápido el norte de la península, terminando de desgraciar a los robledales y castañedos, para poder producir papel para todo el país. Quizá no todo lo que hiciera estuviese mal, ahora me dejas con la duda.
    Salud!

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