Las máscaras del miedo -obra de mi hermana Laura-

Quizá hay un tema recurrente en mi blog (como otros tantos, sé que soy repetitiva), y ése es el sentimiento del miedo, un mal que aflige en gran medida a esta sociedad, al ser humano actual, como si hubiéramos regresado a otras épocas como la Edad Media, usándose como herramienta para manipular a las masas. En este caso se debe a que es un texto escrito por mi hermana, el cual sencillamente me ha encantado, habla de lo que quiere transmitir su escultura. Trata del miedo y las máscaras, aquellas en las que uno se protege siendo finalmente un arma de doble filo. Yo muy pocas veces he interpretado un papel que no era le mío, prefiero ser yo misma. Si te dejas atrapar por él, poco a poco consumes tu yo y tu ser, hasta acabar olvidadondo quién eras, perdiéndote; muchas veces sin ser capaces de verlo o más bien pretendiendo no verlo, pero allí está el miedo a volver a ser tú, a revelarte por pura comodidad o temor al cambio. Sin más dilación, aquí tenéis la presentación de su proyecto y fotos de la escultura. Las fotos no reflejan la obra original en toda su expresión y profundidad, pero he hecho lo que he podido:
 
 

Es imprescindible para comprender el concepto de mi pieza,, mencionar el miedo entendido como sensación común en todo ser humano.

          Todos los que estamos aquí, ahora lo hemos sentido alguna vez. Una emoción siempre formada por la misma esencia, algo que todos sentimos en mayor o menor medida sólo que con diferente envoltorio.

   

      

          Los primeros miedos a lo desconocido que descubrimos de niños, van tomando diferentes formas a lo largo de nuestra vida. Tanto miedo a lo interno como a lo externo.

 Desde miedos a la oscuridad, a las sombras, o a la figura de autoridad, como a  cosas que desconocen de ellos mismos.

 

Me es muy difícil, no hacer ningún tipo de referencia a mi experiencia personal  para hablar del significado, ya que esta es su razón de ser.

 

 

El miedo a sentirme vulnerable, a perder el control, a la locura,   en definitiva a la  parálisis en el sueño  o quedarse encerrado en un sueño,

 son los miedos que mi obra en principio reflejaba. Pero esta idea se fue diluyendo igual que desapareció en mí esta sensación.
 

El motivo en principio de la garganta abierta  era intentar gritar y no poder siquiera susurrar.

 Pero la herida comienza a curarse,( justo entre los pechos donde se sitúa el alma en algunas  religiones  orientales), para poder trasmitir el momento de superar el miedo, quitarse las máscaras tomar conciencia de que has estado representando diversos papeles, por miedo a mostrar lo que sientes ser.

 

 El potencial escondido en nosotros para curar nuestros miedos, solo aflora en el aquí y ahora, donde el miedo a lo desconocido o la culpa por los errores cometidos no drenan nuestra energía.

 

He  procurado también en la expresión trasmitir ese momento de alivio.

 

-Del miedo al alivio, experimenté emociones antagónicas extremas, que me sirvieron para encontrar en parte algo de equilibrio. El miedo se hizo tan intenso  tan continuo,  tan absorbente, sin dejar lugar a ninguna otra emoción. Que en el pequeño instante en que crees poder con él, todo desaparece, nace una gran tranquilidad y confianza.

 – Después de vivir un miedo así, la mente no lo soporta y muere para dejar nacer una nueva percepción de la vida.

-Cuanto más grande es el caos más próxima esta la solución.

 

          El miedo paraliza, bloquea, limita… pero tomando conciencia de él, comenzando por aceptarlo plenamente, incluso sintiendo la incapacidad de afrontarlo, nacen los primeros momentos de curación y el momento de trascenderlo aparece casi desde otra fuerza tan difícil de controlar como el mismo miedo.

Aunque común para todos, el sentido que pueda tener el miedo en nuestra vida puede ser muy diferente  y simbolizar en parte hasta dónde y cuánto quiere descubrir una persona de sí misma

 

– 1-     Como una posibilidad de crecimiento.

          El secreto que revela nuestro potencial oculto tras las máscaras.

     

– 2-     Verlo como un defecto.

 

 -3-     Simplemente negar siquiera que existe, y en este caso, haberte creído tu propia mentira ,e                intentar que los demás también la crean, por lo tanto actuar con una máscara frente a ti mismo y a los otros.
 

          Depende en cual de estos puntos te encuentres cambia la percepción de la obra.

 Ya que la forma que tengas de vivir el miedo, acaba modelando en parte tu vida.

 

Yo buscaba la expresión de trascender el miedo sin tener totalmente claro como podía conseguirlo,   e iba modelando un poco intuitivamente.

 Mientras  trabajaba,  muchas personas se acercaron a ver mi obra y opinaron sobre lo que les trasmitía.

 Era curioso como observando la misma imagen me hablaron de emociones que  eran totalmente diferentes desde el  miedo al placer, inquietud, sufrimiento, dolor

Y pudiendo concluir también que tratar de controlar lo que los demás puedan interpretar es imposible.

 

Animo a todo el mundo a Ser en cada momento, a que no reprimáis lo que pensáis y lo que sentíis, no hay nada que pueda aportar más felicidad  que la liberación del temor y de toda máscara autoimpuesta, y no hay nada más terrible que vivir en una mentira. Como dice la líder de la liberación de Birmania, y verdadera representante del país, Aung San Suu Kyi, en prisión domiciliaria desde hace diez años, la única cárcel real es el miedo. Ella es toda una heroína para su pueblo y lo es sencillamente porque ha sabido plantarle cara al dictador militar, convencida de que su vida si ha de valer algo, ha de ser para al defensa y liberación de un pueblo que lleva decadas oprimidos con el beneplacito de varios países como China y La India. Quizá no logre nada, pero como todo héroe será por esto que será recordada y servirá de ejemplo para futuras generaciones, Como Sócrates o Gandhi.

Hay que aprender a caminar con esos miedos, enfrentarlos si es posible, te descubres a ti mismo y todo tu potencial, aquel que no hubieras imaginado. Siempre había tenido pánico a hablar en público, incluso era de mirada huidiza con las amistades. Ahora disfruto recitando, tan solo dejo que las palabras fluyan, aparto esa necesidad de controlarlo todo, algo que me convertía en una máquina. Me quedan más miedos que enfrentar, pero he aprendido que puedo superarlos. Verlo como un reto nos puede ayudar a levantarnos cada mañana, a luchar por lo que creemos, a creer de nuevo en nosotros mismos y reencontrarnos.

 

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6 respuestas a Las máscaras del miedo -obra de mi hermana Laura-

  1. beatriz dijo:

    Supongo que hay grandes miedos que uno tiene al menos que intentar superar porque si no te bloquean, te parelizan, haciendote la vida mucho más triste..otros en cambio son pequeños, menos importantes (en mi caso tengo vertigo) y aprendes a convivir con ellos, porque la verdad creo que es imposible superar todos los miedo, ya que terminariamos quizas siendo demasiado intrepidos al sentirnos como super heroes …y es que el miedo es también un sistema natural de protección, como el dolor, necesario para que aprendamos a ser suficientemente prudentes para cuidar de nosotros mismos.

  2. Helena dijo:

    Se trata yo también creo precisamente de eso, más que lograr que desaparezcan por su casi imposibilidad, es impedir que te supriman a ti, como digo muchas veces caminar con ellos. Los pequeños miedos como el vértigo (yo también lo padezco, el cual en la montaña es una p….), a la oscuridad u otros son de poca importancia como tú dices, sólo te paralizan en circunstancias muy señaladas, y son un sistema preventivo para que no nos confiemos demasiado, para que seamos temerarios. Pero imagina el caso de mi hermana, oyendo voces todas las noches, si no lograba dejar de temerlas jamás hubiera podido superar su enfermedad. Fue a psicólogos y psiquiatras que no le srivieron de nada, hasta que finalmente acudió a una naturopata, la cuál según ella la ayudo a nacer de nuevo, la llama su segunda madre. Salud!

  3. josé miguel dijo:

      El mayor reto que tiene la psique humana es enfrentarse a sus demonios, y como bien decís, hay miedos menores y otros más importantes. Es curioso, yo también tengo algo de vértigo, me enfrento a él afanándome a un árbol o pegándome a la pared rocosa o al suelo. Aunque soy masoka, me gusta seguir mirando, aunque donde se pasa mal es mirar encima de un puente colgante…. Pero eso son miedos menores, debido a que no te bloqueas. Pero cuando te bloqueas ya es otra historia, y una de las formas de afrontarlos es confiando en uno mismo.
    Saludos!

  4. Uturunka dijo:

    Interesantísimo, una gran exposición sobre lo que es el miedo como como mecanismo neurótico, la fobia, la angustia. Y una bellísima escultura que a mí me sugiere la parálisis en el sueño. Me has sorprendido muy gratamente.
    Un abrazo, Helena.

  5. Helena dijo:

    Me alegro Abraxas pues es todo un honor, lo digo de verdad. Decirte que casi siempre me han resultado interesantes los comentarios que le dejas a Eugenio, aunque yo rara vez escriba al no saber que agregar. Y más me alegra todavía que te haya gustado al exposición de mi hermana.
    Elanio como bien dices la confianza en uno mismo es la clave, es cuando puedes alzarte frente aquello que te bloquea. Hay una frase que resume lo primero que has escrito, "El infierno no son los demás, sino nosotros mismos". He de añadir que yo alguna vez sí que me he quedado paralizada por el vértigo, lo cual es a la par que desagradable y angustioso, algo que te obliga a superar el sentido del ridículo xDD.
    Saludos!

  6. Andrés dijo:

    El miedo y yo somos grandes amigos ahora. Yo le permito que me visite por las noches y él me relata grandes historias durante mis sueños. Después, cuando despierto bañado en sudor frío, sólo tengo que coger todo ese material y plasmarlo en papel dejando caer sobre la hoja en blanco todas las imágenes y sentimientos:
     
    …la cosa sin nombre que apareció en la puerta de casa y me miró mientras me hablaba.
    …el ático lleno de cadáveres putrefactos que aún murmuraban desde más allá de la muerte.
    …el hombre que entró en casa a arreglar un enchufe y asesinó a una familia entera con un destornillador.
    …el pozo de aguas turbias y profundidad infinita con peces muertos en su superficie.
    …el fuego que se aproxima para abrasarlo todo y la puerta que no se abrió a tiempo.
    …la sangre goteando desde el techo que dejó regueros escarlata en las paredes.
    …las enormes calles de la ciudad completamente vacías, sin personas, animales o rastro alguno de vida.
    …el dolor físico sin fin, sin esperanza de curación, sin objetivo ni razón de ser.
     
    Demasiados sueños. Demasiados miedos.
     

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