Por un nuevo sistema educativo.

 

 

El sistema educativo está inevitablemente influenciado por el sistema en el que nos hallamos, o mejor dicho, ambos se retroalimentan. Se nos inculca desde niños la idea de que hemos de ser personas de éxito, donde el fracaso no tiene cabida y los perdedores van al retrete o junto los desechos del capital. Se olvida que perder es tan importante como ganar, dado que es con la derrota que aprendemos pues ésta lleva a reflexionar. Diferenciar unas escuelas de otras es una fantasía, siguen un mismo esquema del que es difícil escapar, jerarquizado y que aleja al niño de su potencial. Pretender lo contrario es pedir demasiado dirán algunos, más viendo que nos encaminamos a una mayor desvaloralización de las ideas y la creatividad, promoviéndose de cada vez más una mayor especialización. Las carreras de humanidades van a menos, y aspirar a vivir de tu arte es cada vez una mayor utopía. Y si no tienes recursos económicos olvidate, como mucho llegarás a grado y el título no te servirá de nada.

 

Esto es parte de la dicotomía cerebral a la que nos vemos sometidos, el hemisferio izquierdo ha de ser nuestro centro, el derecho es un estorbo pese que en él se aposente la creatividad y sea necesario para canalizar ideas y comunicárselas al izquierdo que seguramente las analizará como hace con todo. Considero que sería preferible que no nos viéramos obligados a decantarnos por uno o por otro, somos uno y conviene que así sea; una persona que acaba por obedecer a la ley general solo puede acabar loca. Y no lo neguemos, el ser humano está sufriendo las consecuencias de ese pensamiento. Considero la enseñanza una herramienta clave para el cambio, para un mundo donde se pueda volver a creer en múltiples posibilidades, para escapar del pensamiento único. Si la educación la controlan los de arriba seguiremos estancados en el error, ese error que se oculta lo máximo posible, y que es que el ser humano es sólo una máquina cuya única expresión de individualidad son los artefactos que tenga o pueda construir, que no ha de necesitar de nadie más que de sí misma y que para superarse ha de pisotear al resto de mortales. No, la realidad es otra, y es que no podemos vivir solos, ni aislados de la naturaleza, ni sin vínculos que nos unan a otras personas. Ver a los demás como posible competencia (tesis de la sociobiología cultural) sólo nos lleva a vivir en un continuo estrés y en una baja estima respecto nosotros mismos. Seguramente me habré explicado medianamente, pero lo importante es que se capte la idea y luego cada uno elabore la propia. Para aclararme me ayudaré de un vídeo que me ha encantado, colgado en el blog “el sueño de la marmota”. Me han entrado ganas de aplaudir al ponente y si tuviera tiempo y menos pereza transcribir parte de su mensaje.

    

 

EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN LIBERTARIA

Autores: Noel Méndez, Félix Balanzó y Rosa Frasquet

 

Vivimos tiempos de cambio, tiempos agitados. La Razón de la modernidad dio paso a la desconfianza del postmodernismo, los sueños de un futuro mejor se convirtieron en las cenizas de un presente perpetuo, la imagen triunfó sobre la ideología. La antigua sociedad basada en férreas instituciones de poder dio paso a la sociedad líquida, donde no hay autoridad visible, donde cada uno es su propio policia. La indistria cultural borró la conciencia social del ciudadano erigiendo un macrodiscurso del pensamiento único: el neoliberalismo y sus ideas (que de liberal tiene poco), como son el dinero como dios omnipresente cua iglesia es el banco/a/caja, la fama, el egoísmo como principio biológico, la privatización como norma necesaria…

La idea de historia se volatiliza ante nuestras pantallas de televisión. El ser humano pierde su lugar en el mundo, ya no accede al mundo ni a su ordenación lógica a través de su experiencia ahora son imágenes prefabricadas las que se encargan de ello. Los nuevos ritmos de trabajo empeoran la situación, el trabajador no controla su trabajo, se le pide flexibilidad, horarios más amplios, reciclaje constante, competitividad. Los sindicatos son comprados…

 

En medio de todo este torbellino la economía se transnacionaliza relegando al estado del bienestar el papel de espectador. Las nubes del futuro anuncian una tormenta: la escasez de recursos y el cambio climático.

 

¿Qué mañana queremos construir? ¿Aún creemos en el mañana? Gran parte de nuestros jóvenes viven en el momento, sin preguntarse, prefieren la realidad virtual a la experiencia, muchos han sido engullidos por las ideas de la industria cultural y son espectadores en el peor sentido de la palabra: ya no intervienen en su sociedad. Otra gran parte de nuestra juventud quiere aprender, aun sueña y cree, pero necesita herramientas de autodefensa ante este mundo occidental. Herramientas que todos necesitamos y vamos construyendo.

Pero, ¿cómo vamos a construir un futuro sin una base educativa?. En mi experiencia como alumno encontré tan pocos educadores que podría contarlos con los dedos de mis manos. Entiendo por educador a aquellas personas que te dan los instrumentos para encontrar tu propio camino, ayudándote a crecer, a trascender de tu propia cultura y visión construida, a tomar perspectiva, a ser comprensivo y prudente y al mismo tiempo tomar al fuerza suficiente para creer en tus ideas y trabajar por ellas dentro un orden ético y moral. Jung decía que “el único objeto de la existencia humana es prender una luz de sentido en al oscuridad del mero ser”. Los educadores deberían ser esos faros, luces que alumbran un camino pleno y con sentido, un camino de seres humanos no deificados, no consumibles ni meros espectadores.

Sin embargo gran parte de la comunidad educadora relega de su función liberadora y transmite las órdenes que se oyen allí fuera, el ruido de nuestra sociedad, el status quo. Estos toman entonces la idea de ser meros transmisores de datos, sin ni siquiera preguntarse que es lo que están impartiendo. Los que han tomado este camino nos dirigen a un mañana de sombras, nos preparan para al pesadilla que puede crecer en la memoria colectiva.

 

Hay otros caminos posibles. Pero primero debemos creer en ellos, debemos volver a creer en la vida y sus posibilidades. Primero es la idea, el pensamiento y con él se construye la realidad. Levantarnos y fortalecernos, tomar aliento y terminar la encrucijada de la inacción. Volver a amar y confiar en una vida colectiva con garantías de igualdad y justicia, con una participación justa y sin jerarquías. Y a partir de aquí construir desde el conocimiento y la comprensión.

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3 respuestas a Por un nuevo sistema educativo.

  1. beatriz dijo:

    He visto el video de youtube, la verdad que el discurso de este hombre me sono familiar: porque mi porfesora de teatro infantil (cogi esa asignatura de libre..porque yo queria haber hecho teatro, pero no pude debido a "nuestro sistema educativo", pero como no valgo para ciencias temine en una carrera de letras que tampoco sirve para nada…) defendia justo lo mismo. Hoy en el museo una mujer me dijo:-"hay que ver como es capaz de pintar alguna gente…¡que envidia!"Se envidian los resultado cuando son buenos, pero nadie quiere un hijo pintor, lo quienren ingeniero. Yo le conteste:-"creo que todo tenemos un talento oculto, algo en lo que somos los mejores, solo hay que encontrarlo"Pienso que el merito no es hoy en dia ser el mejor en algo, si no haber descubierto cual es tu talento y haber lucahdo por desarrollarlo, ya que la sociedad te anula generalmente desde el principio. Los políticos y empresarios quieren ciudadanos no pensantes que desarrollen solo tareas que a ellos les interese (basicamente: máquinas eficientes) y esa es la educación que hay. Los profesores (de colegio e institutos) son los primeros que dicen que el sistema no esta bien, lo ven directamente con los niños (lo se, porque la mitad de mi familia se dedica a la enseñanza) pero ellos realmente no tienen mucha livertad…son "mandaos", el programa es que es y hay que darlo, pero resulta que "el programa" no es exactamente el mismo en colegios publicos que los privados (hay países como inlgaterra donde esta diferencia se nota aún más…) y las clases dirigentes ¿donde mandan a sus hijos?

  2. Train dijo:

    Beatriz es que lo has dicho que ni pintao. Lo último me ha hecho recordar a un tío que harto de oír el discurso de los dirigentes estadounidense sobre el esfuerzo de los compatriotas para Irak, se fué a preguntarles a cada uno si efectivamente sus hijos también estaban en el frente, en primera línea de fuego como los de tantas familias a las que les lavaban el cerebro.Cuando no hay una buena educación hay ignorancia y eso ayuda mucho a convertirnos en un rebaño dócil. ¡Saludos!

  3. Schtroumpf Grognon dijo:

    Una enseñanza comprensiva, basada en el constructivismo, la tuvimos aquí en España en la Institución Libre de la Enseñanza, de Giner de los Ríos.Luego llegó Atila y volvieron los colegios de curas, el cara al sol y la lista de los reyes godos.Aún sigue en funcionamiento la escuela de Summerhill, quizá hayáis escuchado hablar de ella, hay un montón de información en la red. Está basada en principios no autoritarios, es decir, anarquistas.

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