La tragedia de los comunes (I parte)

El análisis de los derechos de propiedad y gestión de
recursos sería más fácil si la terminología no hubiera estado algunos años en
un estado de confusión como resultado del artículo de Garrett Hardin, La
tragedia de los comunes (1968). El espacio de parqueo de automóviles en las
calles de Santa Bárbara, California, todavía no estaba regulado en 1968, y
Hardin, que vivía allí, erróneamente afirmó que esta situación de acceso
abierto podía ser descrita como un “bien comunal”. No hay excusa para el error
de Hardin, la palabra comunes es harto conocida por la población en general,
incluyendo biólogos. Por ejemplo, los famosos Comunes de Boston de Boston es un
área compartida por una comunidad de acuerdo a ciertas reglas. Los ataques a
los bienes comunales con argumentos de eficiencia económica han sido parte de
la dieta capitalista por tres siglos: la magia de la propiedad privada tornaría
la arena en oro, escribió Arthur Young. El nuevo giro de Hardin fue atacar a
los mal llamados “comunes” por el mal manejo ambiental.

 

En su artículo, Hardin discutió únicamente dos situaciones:
(1) el acceso abierto (que el falsamente llamó comunes) y (2) la propiedad
privada. Una mejor clasificación de las formas de propiedad sería: (1) acceso
abierto, (2) propiedad comunitaria, con reglas de uso para los miembros, (3)
propiedad privada, y (4) propiedad estatal. Hay también otras formas, tales
como la propiedad municipal, cuyos efectos en el manejo de recursos deferirán
grandemente dependiendo del tamaño de la ciudad y su actividad económica.

 

Hardin llamó la atención en su artículo sobre un fenómeno
que realmente existe en situaciones en las cuales hay acceso abierto o libre
acceso a los recursos, como en el caso de la caza de ballenas en alta mar en
ausencia de regulación internacional. Desde un punto de vista económico no habría
incentivo para conservar las ballenas, no sólo con vista a futuras
generaciones, sino incluso a la presente. Si el ingreso adicional obtenido es
mayor que el coste adicional, esa ballena será atrapada.

 

Según Hardin, la situación de acceso abierto era frecuente y
al mejor cura sería la privatización de los recursos (o estrictas regulaciones
estatales). La privatización alentaría a los amantes de las ballenas a superar
en el mercado las ofertas de los asesinos de ballenas. Para Hardin si la
población crece, los recursos de acceso abierto serán cada vez más explotados. La
ganancia individual llevaría a la miseria colectiva, no sólo en las
generaciones venideras sino incluso en la actual. Uno no puede más que estar de
acuerdo excepto que él erróneamente llamo comunes a los recursos de acceso
abierto y puso más énfasis en el crecimiento poblacional que en la presión del
mercado. El propio gran crecimientos de la población podría interpretarse como
la tragedia de los comunes, ya que el coste adicional para los ecosistema de un
niño/a, era escaso para al familia en la cual nacía. La única consideración
para la familia sería el coste de mantener el niño/a y este coste, por otra
parte, pronto se volvería un beneficio en el caso de las familias pobres,
cuando fuera enviado a trabajar.

 

El famoso parrado del artículo más conocido de Hardin “Imaginemos
un pasto abierto a todos…”. En tales circunstancias, como en la pesca en mar
abierto, cualquiera puede estar interesado en poner una vaca o una oveja extra
en la tierra de pastos, porque los costes ambientales serán padecidos por todos
en forma de degradación del pasto a causa del sobrepastoreo, mientras que el
ingreso de engorde de la vaca o de la oveja extra, y al leche o la lana, serán
solo para su propietario. La pregunta ahora es ¿Dónde esta ese famoso pasto
abierto para todos? Hubo acceso abierto en América después de 1492. Elinor
Melville explico en su brillante historia ambiental y social del Valle de
Mezquital en México, como el número de ovejas aumentó y el número de Otomíes
disminuyo hasta el número de ovejas también disminuyo drásticamente debido al
efecto de tal irrupción de ungulados en la calidad de los pastos. Un valle agrícola
irrigado se convirtió casi en un desierto.

En la propiedad comunitaria, todos los propietarios tienen
el derecho de usar el recurso natural, mientras que los que no son propietarios
son excluidos de su uso. Puede pasar que en situaciones de propiedad
comunitaria  se abuso de los recursos si
las reglas no son respetadas. Puede ser que la comunidad se vea cada vez más
involucrada en una lógica comercial en detrimento de la lógica de valor de uso
y por tanto la producción para exportar presiona sobre los recursos, lo que se
añade a la creciente presión demográfica. Las formas de propiedad coevolucionan
de acuerdo  con las circunstancias
sociales y ambientales. En muchos casos, las comunidades humanas han inventado
sistemas para el manejo comunitario de los recursos. De este modo cuando el
agua de los acuíferos se vuelve escasa, quizás dejará de ser de acceso abierto.
Según el poder de los diferentes grupos, el agua podrá llegar a ser de propiedad
privada o comunal.

Todavía recuerdo la
primera vez que escuché que el agua era de acceso ilimitado, que no se pagaba
por su consumo, sencillamente no daba crédito. Considero que el municipio debería
adjudicar una determinada cantidad a cada hogar, teniendo en cuenta las
necesidades, y prohibir de esta manera el abuso que se lleva a cabo. Obligar incluso
a los agricultores a controlar el gasto, dado que el daño a la tierra lo terminamos
pagando todos los seres vivos.

Como argumentí Hardin, es de hecho cierto que la propiedad
privada hace que los costes de la excesiva explotación recaigan sobre el
propietario, quien lo comparará con su ingreso privado. Ahora bien, debería
haber advertido que si hay una asimetría temporal entre los costes y los
ingresos, como usualmente ocurre, es decir. Si la ganancia es en el presente y
loa costes son en el futuro, entonces la propiedad comunitaria es un mejor
sistema. Una propiedad dura más que una compañía, un propietario privado o una
familia.

En la práctica, sin embargo, encontraremos muchas situaciones
diferentes. Finalmente, con respecto a la propiedad estatal, su influencia
sobre el manejo de recursos naturales dependerá de la lógica que se aplique. Si
el estado como propietario deja tales recursos en manos comunitarias para que
apliquen su propia lógica de uso (como en el caso de los manglares usados
sustentablemente por grupos locales), la situación diferirá de aquella en que
un estado directa o indirectamente (a través de concesiones administrativas a
empresas privadas) aplica uja lógica comercial a la explotación de los recursos.

 

 

Digamos que este autor
logra girar la tortilla, y acusa a los capitalistas con su propiedad privada de
agotar las tierras y dejarlas únicamente a disposición de unos depositarios que
en ningún caso las merecen. Nada más cierto.

Aún así comete
errores, porque no es cierto que siempre lo de las propiedades comunitarias
haya funcionado, pues medir por ejemplo el sobrepastoreo es algo harto difícil.
Solo te das cuenta cuando ya no hay mucha vuelta atrás. O al menos antes así
era y por ejemplo en ganadería ecológica miran de establecer un límite, aunque
yo diría que demasiado homologado para algo tan variable como el suelo. La II parte será en torno la
industria camaronera y los manglares, dado que sirve como buen ejemplo.

 

El texto lo he extraido del libro El ecologismo de los pobres de Joan Martinez-Alier, el cual
recomiendo a cualquier interesado en la economía ecológica y la justicia social.

 

 

 

 

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2 respuestas a La tragedia de los comunes (I parte)

  1. Zaratustra dijo:

    Interesante artículo.La tragedia real de nuestro planeta,la tierra…entre todos la estamos agotando y llevando a la destrucción total.Urge un cambio de mentalidad en el que las ganancias no sean lo fundamental, y dejemos de explotar los recursos que disponemos (cada día más excasos).Necesitamos un control sobre el derroche consumista,junto a una nueva ética futurísta,si queremos que nuevas generaciones puedan continuar la vida sobre la tierra.No es una broma catastrofísta…es una realidad que hay que afrontar con seriedad,, y un gran sentido de la responsabilidad.Abrazos ecológicos.

  2. María José dijo:

    Hmm… nunca había reflexionado sobre este tema. Hay puntos de vista interesantes a los que creo que debería darles un par de vueltas. Como siempre, visitarte es de mucho provecho.Saludos!

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